Este primer trabajo sentó las bases conceptuales de todo el proyecto. En él, exploré cómo la cultura digital ha transformado nuestras formas de pensar, sentir y relacionarnos, especialmente a través de las redes sociales. La investigación se centró en su impacto sobre la autoestima, integrando evidencia científica y reflexiones personales que abren paso al uso consciente de la tecnología.
Explorar el concepto de cultura digital me permitió comprender que el uso de la tecnología va mucho más allá de lo técnico: es una transformación profunda que moldea nuestras formas de ser, pensar y vincularnos. Redactar este informe fue una invitación a mirar críticamente mi propio uso de lo digital y su impacto en mi identidad. Me sentí motivada a integrar estos aprendizajes en mi acompañamiento terapéutico, reconociendo que el mundo interior también se ve reflejado en nuestras prácticas digitales.