- El ahorro energético: Al ser más fiables los múltiples sensores repartidos por el hogar que la sensación humana, se utiliza exactamente la energía necesaria para calentar o refrescar la casa.
- Permitirnos el control a distancia: Prender el aire acondicionado diez minutos antes de que lleguemos a casa para que cuando entremos en ella, no tiene precio.
- Incrementar nuestra seguridad: Cámaras, sensores de movimiento... son elementos que nos avisan de intrusiones y movimientos sospechosos incluso cuando nos encontramos ausentes.
- Proporcionarnos más tiempo: Al automatizar ciertas tareas, dejamos de pensar en ellas. Si nos despertamos cada mañana a determinada hora, la misma casa (a través de su inteligencia artificial) puede subirnos las persianas y empezar a calentar el café, de forma que podemos ahorrar este tiempo para llegar un poco antes al trabajo... ¡o dormir cinco minutos más!
- Limpieza automática: A través de ductos de aire ubicados estratégicamente permite la conexión de los implementos utilizados en la limpieza.