La temporada de maratones en Europa ya está aquí. El domingo, los principales protagonistas del continente y de otros continentes cerrarán sus ciudades para que cientos de miles de corredores puedan sacar a la calle el trabajo de meses de entrenamiento, ya sea en busca de una marca personal, de una nueva medalla para colgar en el pasillo o simplemente para poder decir que estuvieron allí.
Mientras que pruebas como el Maratón de París y el Maratón de Viena ya han tenido lugar, ciudades como Londres y Manchester cerrarán sus principales carreteras este fin de semana para que los corredores -desde la élite hasta el corredor cotidiano- puedan perseguir esos codiciados 42,2 km.
Correr un maratón, sin importar tu nivel, es sin duda un desafío largo y exigente. Pero, ¿qué implica exactamente este reto físico para la mente, el cuerpo y, si se me permite decirlo, el alma?