Desechos industriales: las industrias liberan productos químicos tóxicos, metales pesados y otros contaminantes al agua a través de sus procesos de producción y descarga de residuos.
Desechos agrícolas: los pesticidas, herbicidas y fertilizantes utilizados en la agricultura pueden filtrarse en el agua y contaminar los cuerpos de agua cercanos, causando daños a los ecosistemas acuáticos y a la salud humana.
Vertidos de aguas residuales: las aguas residuales de los hogares, las industrias y los sistemas de alcantarillado a menudo contienen productos químicos, bacterias y virus que pueden contaminar ríos, lagos y océanos si no se tratan adecuadamente.
Derrames de petróleo: los derrames de petróleo en el mar, ya sea por accidentes en plataformas petroleras o por el transporte marítimo, tienen un impacto devastador en los ecosistemas marinos y en la vida acuática.