La tranquilidad
Es un sentimiento sano porque da calma en la agitación de la vida, fortalece a las personas, mejora su autoestima, aumenta la autoconfianza, elimina o reduce los miedos y temores. En definitiva la tranquilidad conduce a la esperanza.
La tranquilidad se define siempre en sentido positivo, como un estado de quietud, a donde no se da paso a la violencia o a la guerra, en ningún tipo de relación o situación. Ya que tranquilidad es sinónimo de bienestar y de calma; y lo es también de apacibilidad, placidez, quietud, relajación, reposo, serenidad, silencio, plenitud y sosiego.
Por eso estar tranquilos es estar despreocupados, sentir paz, y eso es una cualidad del ser que se puede lograr a través de la práctica hasta convertirla en hábito.
Podemos habituarnos a estar tranquilos, para que ese estado apacible perdure en el tiempo y no solo se manifieste en determinados momentos o lugares. Aunque sin duda, hay lugares que de por sí brindan un ambiente tranquilo y otros que producen el efecto contrario, de inquietud. En estos ambientes se pueden usar los aceites esenciales en difusores para lograr la armonía.
En la naturaleza hay esencias naturales que contribuyen a la relajación y a la tranquilidad; pueden ser usadas para impregnar los ambientes de su aroma relajante o aplicadas en el cuerpo de manera tópica. Estos aceites esenciales son: lavanda, naranja, geranio, bergamota, Ylang-ylang entre otros.
En la aromaterapia, el sentido del olfato es clave, nos sirve para percibir estos deliciosos aromas que son capaces de activar regiones cerebrales a donde se dan las reacciones emocionales, de una manera natural y no invasiva.
Estar tranquilos es de alguna manera un signo de fortaleza emocional, ya que la persona no se deja afectar de un modo negativo por las circunstancias externas. Con lo que se entiende que la tranquilidad nace en el interior de cada uno, aunque las influencias externas pueden afectar positivamente esa actitud del ánimo, por eso es recomendable purificar los ambientes con los aceites esenciales, a través del difusor.
Los aceites esenciales se han usado hace miles de años como una fuente medicinal, ayudan a mejorar el estado de ánimo y la salud en general, tanto en la parte física como emocional. Si una persona está tranquila, esa actitud ya es un pilar predisponente para acelerar cualquier proceso terapéutico.
Con los aceites esenciales se activan los neurotransmisores dando beneficios por sus propiedades relajantes, que además de brindar una sensación de placer y bienestar inclusive favorecen a la concentración. La persona deja de estar dispersa y estresada, disminuyendo o eliminando los estados de angustia y/o ansiedad.
Usados también de forma tópica, los aceites esenciales son absorbidos a través de la piel y generan un impacto positivo en el cuerpo.