Fisiología de las esencias en la salud
Su sentido del olfato es su sentido más primario y ejerce una sorprendente influencia sobre sus pensamientos, emociones, estado de ánimo, recuerdos y comportamiento. Los aromas se experimentan mucho antes que las palabras.
Esta es la razón por la que es casi imposible describirlos con lenguaje. El olfato es diferente a sus demás sentidos, ya que se procesa por medio de diferentes vías en el cerebro.
Para otras sensaciones como el sonido y las imágenes visuales, la información sensorial es percibida directamente por el tálamo, que se puede considerar como “el cuadro de distribución” en su cabeza. De ahí, la información se va a sus cortezas sensoriales primarias.
Pero los olores son diferentes. Antes de llegar al tálamo, pasan por otras regiones de su cerebro, incluyendo áreas que controlan la memoria y las emociones. Así que con los olores, usted tiene un procesamiento extra antes de tener conciencia de la esencia.1
Por esta razón, los olores pueden tener una poderosa influencia sobre su pensamiento, sentimiento y comportamiento. La aromaterapia le permite aprovechar el poder olfativo de las plantas para curar o simplemente para mejorar su estado de bienestar.
Los aceites esenciales tienen compuestos volátiles biológicamente activos en una forma altamente concentrada que puede brindarle beneficios terapéuticos en cantidades muy pequeñas. Por favor entienda que me estoy refiriendo a los aceites esenciales puros de grado terapéutico provenientes de las plantas, NO de las fragancias y perfumes sintéticos, que pueden ser tóxicos y por lo general están cargados con compuestos alergénicos.
La Aromaterapia (Relevancia historica) Fue Utilizada para Tratar las Plagas
El uso de fragancias ha existido por miles de años, aunque las tradiciones y metodologías han cambiado a través de los tiempos. De acuerdo con “The Smell Report,”2 el proceso de extracción y conservación de la esencia de las flores utilizando la destilación de alcohol fue descubierto por Avicena, un alquimista y médico árabe del siglo 11, que lo descubrió por accidente mientras “trataba de aislar el alma de su rosa santa.” Antes de esto, los perfumes consistían en resinas espesas, gomas y ungüentos pegajosos.
En el siglo XVII y XVIII, los médicos promovieron el uso terapéutico de esencias, incluyendo a Hipócrates, Galeno y Critón. Incluso las plagas fueron tratadas con fragancias.3
No fue sino hasta principios del siglo XIX que el uso médico de las esencias fue desacreditado por los científicos con el fin de promover los medicamentos. Afortunadamente, la aromaterapia está haciendo su regreso triunfal, volviéndose cada vez más popular.