El Trastorno del Espectro Autista se considera una alteración del desarrollo neurológico que inicia en la infancia. En México se estima que uno de cada 115 niños y niñas vive con esa condición.
Se caracteriza por dificultades en la comunicación verbal y no verbal, socialización, intereses restringidos, conductas repetitivas. Son personas que pueden tener apego a ciertas rutinas, se resisten a los cambios y pueden tener movimientos repetitivos. También presentan alteraciones sensoriales como la hipersensibilidad a los ruidos, a las texturas de la ropa y rechazo a algunas texturas de los alimentos. Algunos de estos síntomas aparecen por lo general antes de los tres años de edad.
No se ha encontrado la causa real del Trastorno del Espectro Autista (TEA), aunque se cree que puede haber factores genéticos y ambientales que dan origen al padecimiento. Para su diagnóstico en la mayoría de los casos no se presentan alteraciones físicas, por lo que se detecta hasta que la niña o niño logran cierto grado de desarrollo.
Para detectar TEA, los médicos principalmente observarán sus conductas, así como su manera de interactuar y comunicarse con otras personas.
Además, es probable que se realicen algunas pruebas que ayuden a conocer las habilidades cognitivas del niño (atención, comprensión, abstracción, memoria, capacidad de aprender, comunicarse y otras).