Es muy importante señalar que cada niño es único, con un conjunto personal de dificultades y capacidades propias. A pesar de ello, dentro del Trastorno del Espectro Autista podemos encontrar 3 grados diferentes en función las limitaciones y la cantidad de apoyos necesarios.
Dentro del grado 1 encontramos a personas que necesitan ayuda o apoyos en determinadas situaciones de su vida, sin embargo, tienen un cierto nivel de independencia. Estas personas presentan dificultades para iniciar interacciones sociales, suelen utilizar respuestas atípicas durante la interacción y tienen un escaso interés en la interacción social, no obstante, tienen capacidad para comunicarse con su entorno.
En el grado 2 podemos encontrarnos a personas que necesitan ayuda de forma notable. Estas personas tienen un mayor grado de dependencia, ya que presentan dificultades significativas en la comunicación verbal y no verbal, el inicio de interacciones es limitado, comportamiento muy inflexible ante cambios en su entorno y se ven afectados en el funcionamiento de diversos contextos.
Por último, en el grado 3 encontramos a personas que necesitan un nivel de ayuda muy notable y constante, tienen un grado de dependencia muy elevado, ya que presentan dificultades muy significativas y evidentes en la comunicación verbal y no verbal, alteraciones graves en el funcionamiento, interacción social escasa o nula y padecen ansiedad ante cualquier tipo de cambio que se presente en su entorno.