Lyra no dudó.

El miedo se transformó en impulso puro. La luz en su mano se expandió violentamente, como si hubiera estado esperando una excusa para liberarse. El aire se tensó, vibrando con una energía antigua y peligrosa.

—No lo hagas— advirtió el hombre.

Demasiado tarde.

La magia estelar se disparó.

El impacto no fue externo.

Fue interno.

Otro recuerdo arrancado.

Esta vez más profundo.

Un nombre… no el suyo… alguien importante…

Desapareció.

Lyra gritó, cayendo de rodillas mientras la energía se disipaba. Cuando volvió a mirar, el hombre seguía en pie. Había desviado el ataque con facilidad.

—Cada vez es peor —murmuró él—.

Lyra lo miró con odio… y miedo.

—¿Qué me estás haciendo?

—Nada —respondió—. Eso… lo estás haciendo vos sola.