Los incendios y explosiones dan lugar, en la mayoría de los casos, a accidentes muy graves, y en otros, a daños considerables en las máquinas, equipos o instalaciones.
Numerosos productos tan inofensivos como el azúcar o piensos compuestos pueden convertirse en explosivos cuando su concentración en el aire, en forma de polvo, sobrepasa ciertos límites. Estos productos deben manipularse y almacenarse adoptando especiales precauciones: puesta a tierra de elementos metálicos y no metálicos, aumento de la humedad ambiental, evitar rincones en las instalaciones en las que puedan acumularse, evitar soldaduras en instalaciones en servicio, etc.
Los trabajadores deben llevar ropa de trabajo limpia pues las empapadas en aceite o en productos inflamables pueden hacer más graves las quemaduras en caso de incendio.
Muchos incendios no han podido ser sofocados a tiempo ya que el personal no estaba formado y no ha sabido cómo actuar ante esta situación. Antes de que ocurra un incendio todo el mundo debe saber dónde se encuentran los extintores, mangueras, etc., así como los diferentes tipos de extintores existentes y su empleo.
En el momento en que ocurra el fuego, la persona que lo descubra debe accionar la alarma y ponerse a disposición de la persona responsable. Una vez extinguido el fuego, deberán comenzar las tareas de salvamento y limpieza. En este caso nunca hay que olvidar que debe informarse a los responsables los extintores que han sido empleados en la extinción del fuego para su recarga.
Las causas más frecuentes de incendio pueden ser: calentamiento de máquinas y motores, contacto directo con llamas o chispas de procesos calientes (p.e. soldadura), cortocircuitos, electricidad estática, colillas o fósforos mal apagados, combustión espontánea, etc. Las acciones correctoras más adecuadas son:
Disposición adecuada de elementos de extinción y contención (señalados en el plan de emergencia).
Mantenimiento adecuado de los mismos (extintores, hidrantes, espumógenos, rociadores, etc.).
Compartimentación adecuada de sectores, si es posible.
Plan de emergencia actualizado, y fichas de seguridad de productos.
Mantenimiento adecuado de instalaciones eléctricas, puntos calientes, etc.
Almacenamientos controlados de productos inflamables.
Señalización adecuada de recipientes de productos.
El R.D. 2267/2004, de 3 de diciembre, aprueba el Reglamento de Seguridad contra Incendios en establecimientos industriales, que tiene por objeto establecer y definir los requisitos que deben satisfacer y las condiciones que deben cumplir los establecimientos e instalaciones de uso industrial para su seguridad contra incendios.