Limpia el cuero con regularidad con un cepillo suave o un paño.
Ventila regularmente el cuero evitando tenerlo en espacios cerrados donde pueda absorber humedad.
Seca el agua para evitar que las superficies se humedezcan.
Seca el cuero mojado de forma natural, lejos del calor artificial.
Mantén la elasticidad del cuero con un acondicionador especializado cada 3 o 6 meses
Limpia las manchas con una mezcla de jabón de barra (mejor si lo rallas para generar escamas de jabón) y agua tibia.
Usa un limpiador a vapor para desinfectar y eliminar la acumulación de suciedad
Pruebe en pequeñas cantidades acondicionadores, limpiadores, abrillantadores y ceras especializadas, antes de usarlo masivamente en todos tus productos y prendas de cuero.
No laves el cuero en la lavadora.
No mojes el cuero de forma regular.
No seques el cuero mojado con un radiador o secador de pelo.
No seques el cuero en la máquina secadora.
No planches el cuero.
No sumerjas totalmente el cuero en agua para limpiarlo.