Ha llegado el momento de aprender a reconocer el cuero auténtico del cuero sintético, y de comprender cuál es la diferencia entre ambas denominaciones.
Digamos que a primera vista no es tan fácil entender si lo que tenemos por delante está hecho de cuero real o no, porque estéticamente (al ojo humano) puede ser muy, muy parecido, pero lo que realmente cambia es la calidad, la resistencia mecánica (por ejemplo, gracias a la estructura de las fibras animales, el cuero es un producto flexible que perdura a lo largo de los años sin dañarse), resistencia al fuego, durabilidad, transpiración y su enorme valor.
En la foto inferior se puede ver al lado derecho un forro de cuaderno de cuero falso que con un poco de uso ya ha empezado a perder sus costuras y refleja una cobertura de fibra de hilo blanco por debajo de la primera capa, mientras que al lado izquierdo tenemos la imagen de una bolsa con varios años de uso, que a pesar del uso continuo la calidad sigue intacta, y lo único que ha perdido es el color, pero el material sigue como si nada.
El cuero tiene dos lados, uno generalmente llamado el lado de la flor (lado externo) y el otro es el interno o “lado carnoso”. Este último lado puede ayudarnos a entender si es cuero real o no, ya que en el 70% de los casos el lado de la carne en el cuero falso no se reproduce (creo que por cuestiones de costos adicionales) y se reemplaza por una tela de malla (como la de la imagen anterior).
Cuando sientas la textura del “lado carnoso” intenta encontrar un punto donde el grosor del cuero sea visible y examínalo cuidadosamente, si nota algunos filamentos de tela (como una gasa), entonces es cuero falso o sintético (mira la foto inferior con zoom que permite ilustrar mejor esta peculiaridad de los cueros fakes).
el cuero auténtico tiene un olor característico e inconfundible que es bastante fuerte. Difícil de explicar con palabras, pero ten la seguridad que si tienes solo una prenda nueva de cuero auténtico en casa, todo aquel que entre a tu habitación se enterará por el olfato.
Si tienes dos prendas, una en piel auténtica y la otra en cuero sintético, huele e inmediatamente te darás cuenta de la diferencia. El cuero real (a pesar del paso del tiempo) conserva un aroma inconfundible, el cuero falso no olerá a nada (en el mejor de los casos), o también podrá emitir un olor a gasolina o brea de asfalto.
Si enciendes con un mechero o fósforo y lo dejas reposar unos veinte segundos sobre la superficie de un objeto de cuero falso, verás que empezará a “hervir” desprendiendo un fuerte olor a caucho o plástico quemado.
Por otro lado, si repites el mismo experimento en un pedazo de cuero real, verás que no hierve, sino que se arruga un poco y cambia de color, y aunque desprenderá un olor particular, no será un aroma a plástico quemado o petróleo.