¿Qué es?
Es la utilización de ondas electromagnéticas en la piel del rostro que, a través de unos aplicadores específicos, penetran desde las capas más superficiales de la piel hasta las más profundas de la dermis y la epidermis. Lo único que nota el paciente es un calor agradable. Este calor activa la producción de colágeno en la piel de forma natural, ayudando a eliminar toxinas.
¿Para qué sirve?
Sirve para mejorar la apariencia de la piel del rostro, dejándola más tersa y firme. Ayuda a disimular pequeñas arrugas y aporta mayor luminosidad, reduciendo el aspecto de piel cansada. Además, puede aplicarse en distintas zonas, desde la frente, las cejas, las patas de gallo y las bolsas bajo los ojos, hasta los pómulos, la mandíbula y el lateral del cuello.
Ventajas:
Tensado cutáneo: El calor controlado activa el colágeno que ya existe en la piel, lo que provoca una contracción y firmeza inmediata.
Renovación celular: La mejora de la circulación sanguínea y el aumento en la oxigenación celular favorecen la regeneración de las células cutáneas, resultando en una piel más luminosa y rejuvenecida.
Reducción de líneas de expresión: Con el tiempo, las arrugas y las líneas finas, especialmente alrededor de los ojos y la boca, se difuminan.