¿Qué es?
Es un tratamiento estético que se aplica con un electrodo sobre la piel y se utiliza como complemento en protocolos faciales, especialmente en pieles con tendencia grasa o con imperfecciones y tras limpiezas faciales.
¿Para qué sirve?
Se usa principalmente para ayudar a mejorar el aspecto de pieles con exceso de sebo e imperfecciones, y para aportar una sensación de confort e higiene en la piel cuando se integra en tratamientos como la limpieza profunda.
Ventajas:
Estimula la circulación sanguínea: esto mejora el aporte de oxígeno a las células, favoreciendo una piel más saludable y rejuvenecida.
Efecto antibacteriano: ideal para el tratamiento del acné, ya que ayuda a eliminar bacterias sin dañar la piel.
Cierre de poros y cicatrización: perfecto tras limpiezas profundas, evita la sobreinfección y acelera la recuperación.
Rejuvenecimiento facial: estimula la producción de colágeno y elastina, reduciendo la aparición de arrugas y líneas de expresión.