Nuestra mente no se suele alejar mucho de la realidad y las experiencias que vivimos y hemos vivido. Estos aprendizajes (a través de esas experiencias) han ido condicionando nuestras creencias y expectativas sobre las cosas y estas creencias han repercutido en nuestros resultados, en nuestras acciones.
La famosa leyenda del escultor Pigmalión y Galatea es la metáfora utilizada para explicar, el Efecto Pigmalión, es decir, si creemos en algo, podemos llegar a conseguirlo, o como decía Walt Disney "Si puedes soñarlo, puedes hacerlo". De esta manera, podemos decir que nuestras creencias serán las señales o direcciones hacia donde dirigimos nuestras acciones y/o resultados y si queremos tener un resultado distinto, será necesario modificar la dirección o la señal. En esta línea y en un entorno social que vivimos diariamente debemos ser conscientes de la importancia que tienen nuestras creencias o ideas ya que estas influirán en nuestras acciones y, a su vez, impactarán en las creencias de otra gente causando unas acciones determinadas en ellos.
Con esta base, pienso que desde el mundo de la docencia se debe enseñar y aprender con experiencias positivas que generen este efecto en nuestro alumnado y sean capaces de llevarlo a diferentes aspectos de su vida.