(Para 2 personas)
5 cabezas de cebollín morado
20 chiles amashitos
1 pejelagarto grande
2 limones
Sal y pimienta al gusto
Preparar la salsa
Asa ligeramente los cebollines morados y córtalos finamente.
Aparte, tuesta los chiles amashitos hasta que liberen su aroma, sin que se quemen.
Muele los chiles con el jugo de los limones, sal y pimienta al gusto.
Mezcla con el cebollín rebanado para obtener una salsa intensa y sabrosa.
Asar el pejelagarto
Coloca el pejelagarto sobre brasas de leña o carbón y ásalo lentamente, cuidando que se cocine de manera uniforme.
Una vez dorado por fuera y jugoso por dentro, retíralo del fuego.
Ábrelo cuidadosamente para retirar las espinas sin deshacer la carne.
Servir y disfrutar
Sirve caliente, acompañado con la salsa de amashito y, si gustas, tortillas de maíz recién hechas.
en la parte de abajo encontraras un video referente a la receta
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Elige un pejelagarto fresco
Asegúrate de que el pescado esté fresco: ojos brillantes, piel firme y sin olor fuerte. Si puedes, compra directamente en mercados locales o a pescadores.
Hazle cortes al pescado antes de asar
Realiza algunos cortes diagonales en ambos lados del pejelagarto. Esto permite que se cocine de manera uniforme y que absorba mejor el sabor ahumado.
Usa leña para un sabor auténtico
El asado tradicional se hace con leña (de preferencia de maderas aromáticas como guayacán o nance). Si usas carbón, también queda bien, pero la leña le da un sabor más profundo y ahumado.
No sobreases el pescado
El pejelagarto tiene una carne firme pero puede secarse si se pasa de cocción. Cocínalo a fuego medio y voltéalo con cuidado solo una vez para evitar que se deshaga.
Retira las espinas con calma
Una vez asado, ábrelo con cuidado para quitar las espinas grandes. Puedes ayudarte con unas pinzas de cocina. Hazlo mientras aún está tibio para que sea más fácil.
Salsa fresca, siempre al momento
La salsa de amashito sabe mejor recién hecha. No la prepares con demasiada anticipación para que no se oxide ni pierda su aroma.
Acompaña con lo justo
Sirve el pejelagarto con tortillas calientes, limón y, si quieres algo extra, un poco de chirmol
El pejelagarto asado es uno de los platillos más emblemáticos del estado de Tabasco, México, y tiene raíces que se remontan a las culturas prehispánicas, especialmente a los pueblos maya–chontales, quienes habitaban la región desde mucho antes de la llegada de los españoles.
📍 Origen del pejelagarto
El nombre “pejelagarto” proviene de la combinación de dos palabras: "pez" y "lagarto", debido a su forma alargada y cabeza que recuerda a un reptil. Este pez habita en los ríos, lagunas y pantanos del sureste mexicano, especialmente en la región del Grijalva–Usumacinta, que cruza el estado de Tabasco.
Para los antiguos pueblos indígenas, el pejelagarto no solo era una fuente de alimento, sino parte de su cosmovisión y entorno natural. Lo cazaban con redes o lanzas y lo cocinaban principalmente al fuego, asado sobre brasas, una técnica que ha perdurado hasta hoy.
🔥 La tradición del pejelagarto asado
Asar el pejelagarto sobre leña es una técnica ancestral que mantiene su sabor auténtico. Se consume en festividades, mercados locales, ferias gastronómicas, o como comida diaria en zonas rurales. Se acompaña con salsa de chile amashito, limón, tortillas y, en ocasiones, con yuca, plátano o arroz.
Este platillo representa el orgullo tabasqueño, la conexión con el río y la identidad culinaria del estado. Comer pejelagarto asado no es solo una experiencia gastronómica, sino también un acto de preservación cultural.
🌎 ¿Cómo llegó a Tabasco?
Más bien, el pejelagarto es originario de Tabasco y zonas cercanas. No “llegó” desde otra región; es autóctono de los sistemas acuáticos del sureste mexicano. De hecho, es uno de los peces más antiguos del continente (¡existe desde la época de los dinosaurios!). Su uso en la cocina fue desarrollado por los pueblos originarios y se mantuvo a lo largo del tiempo gracias a la transmisión oral de recetas y técnicas.