El satanismo en sus formas actuales contiene una variedad de antagonismos religiosos. Personajes como Satán y Lucifer son más substanciales, aunque el significado fundamental de los mismos tiende a variar. Poner límites propios y ser el dios de uno mismo, conduce a algunos jóvenes a una muerte experimental o religiosa. Otros son capaces de acomodar su forma de pensar satánica a la estructura social aceptada. La relación entre crimen y satanismo es principalmente relajada, pero no insignificante. El satanismo puede ser una fase en el desarrollo religioso e ideológico de un o una joven, pero también se puede convertir en una actitud hacia la vida relativamente estable y permanente.