Al llegar a Agua de Dios, Luis Variara quedó profundamente conmovido por la situación de los enfermos de lepra. A sus 19 años, comenzó a trabajar incansablemente para mejorar la calidad de vida de los leprosos. Sus habilidades musicales fueron un medio para traer alegría y esperanza a los pacientes. Formó una banda instrumental que no solo entretenía, sino que también se convirtió en un vehículo de terapia emocional.
El antiguo leprocomio de Agua de Dios (actualmente municipio).
Luis Variara sacerdote.
En 1898, fue ordenado sacerdote, lo que le permitió asumir un rol más destacado en la comunidad. Se convirtió en el director espiritual del leprosario y dedicó su vida a los enfermos. En un contexto donde la lepra era vista con estigma y los enfermos eran marginados, Luis Variara mostró una compasión y un amor inigualables.
El 7 de mayo de 1905, fundó la Congregación de las Hermanas Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María, una comunidad religiosa que aceptaba a mujeres leprosas y a las hijas de enfermos de lepra. Esta congregación fue una verdadera innovación, permitiendo que muchas mujeres encontraran un propósito y una vocación de servicio a pesar de su condición. Bajo su liderazgo, la congregación se expandió y estableció numerosas obras de caridad.
Primeras religiosas Hijas de los Sagrados Corazones en Agua de Dios.
El Padre Luis Variara en el Oratorio Miguel Unia en el leprocomio Agua de Dios
Luis Variara también trabajó en la construcción de escuelas, hospitales y talleres, siempre con el objetivo de brindar mejores condiciones de vida y oportunidades de desarrollo a los leprosos. Además, promovió la integración y la dignidad de los enfermos, luchando contra la discriminación y el aislamiento.