Condensar toda la información generada durante los talleres de adultos para trasladarla a los centros se reveló como una tarea complicada. Nos parecía importante hacerlo de un modo dinámico y atractivo, que no abrumase e hiciera desconectar a los alumnos. Para ello se idearon diferentes métodos para transmitir los detalles, que nos resultaron más interesantes que una mera descripción por parte del equipo de trabajo.
Uno de los recursos generados fue la creación, a partir de los recuerdos generados en el segundo taller, de dos video-relatos cortos, ambientados en diferentes épocas de la historia de San Román, que al tiempo que se iban desarrollando permitían ubicar sobre un mapa los lugares, personas o eventos relatados. Estos videos fueron utilizados en Verdemar y La Albericia.
Relato visual ambientado en 1935
Relato visual ambientado en la actualidad
Para el colegio Manuel Cacicedo se optó por una alternativa más adecuada a la edad de los participantes. Gracias a que contábamos con Silvia Clérigo en el grupo de adultos, experta en narración oral, cuentacuentos y maestra, fue ella la que compuso un relato en el que un chico de San Román recorría el pueblo descubriéndoselo a los alumnos, que escuchaban con atención la historia al tiempo que Miguel, otro de los adultos participantes, iba colocando sobre un mapa de San Román imágenes relacionadas con las aventuras del protagonista.
Otra forma interesante de transmitir la idea de San Román a los alumnos fue acudir al primer taller de cada centro con varios adultos, para que fueran ellos en persona los que les hablaran de su relación con el lugar, ya fueran vecinos de toda la vida, llegados recientemente o que su relación con San Román fuera de otro tipo. Esta actividad consiguió captar la atención y a los alumnos les aportó el contexto y el sentimiento del proyecto.
Quizá la mejor forma de confirmar que los métodos empleados funcionaron correctamente se produjo en la última sesión del proyecto, en la que todos los participantes nos reunimos en el salón de Actos de la Cooperativa y fueron los propios alumnos los que contaron al resto de compañeros y adultos cómo había sido su proceso creativo. En ese momento pudimos apreciar cómo realmente el proyecto les había cambiado la percepción que tenían de San Román, habían pasado a ser conscientes plenamente del lugar en el que pasaban gran parte de su día a día, y además se lo habían pasado bien durante el proceso.