Dios le mostró su amor a Abraham prometiéndole que tendría una gran descendencia, Abraham fue testigo de Dios porque oraba por los demás y era justo con todos.
ACTIVIDAD COMPLETAR CON LAS PALABRAS DEL RECUADRO ROSADO
2- Imprime y realiza la siguiente sopa de letra
EL AMOR DE JESÚS
JESUS ELIGE A SUS APOSTOLES AMIGOS Y TESTIGOS
La amistad es una relación de amor entre personas, que sólo buscan el bien y la felicidad del otro. A veces no es fácil encontrar esos buenos amigos que protegen y ayudan en los momentos difíciles. A veces sólo tenemos “amiguetes” para jugar y para hacer travesuras, pero que no son capaces de dar un buen consejo o ayudar a realizar el bien. Es importante saber escoger los amigos, porque con ellos, iremos creciendo y desarrollando nuestros valores y nuestros talentos. Jesús también quiso tener varios amigos con Él, para que le acompañaran y aprendieran todo lo que les iba a enseñar. También para que compartieran sus alegrías y sus tristezas. Estos amigos le acompañaron a Jesús en su vida, y cuando Él se fue al cielo, ellos siguieron hablando de su mensaje de amor. Por ellos es que hoy nosotros somos cristianos y conocemos las palabras y los hechos de Jesús.
Jesús comenzó su predicación yendo solo de comunidad en comunidad. Así fue conociendo a hombres y mujeres que se sintieron atraídos por su mensaje de amor. A algunos de ellos les invitó a que viajaran con Él y así fueran aprendiendo esta nueva doctrina. Después de un tiempo, de entre todos los que le seguían, escoge a doce, a los que en adelante se les conocerá como Apóstoles. Son personas muy distintas en todos los sentidos: algunos saben de la Biblia, otros conocen muy bien la administración del estado, otros son obreros y, alguno que otro, casi no saben leer y escribir. Y también son muy distintos en sus caracteres y en su forma de hacer las cosas. A pesar de esas grandes diferencias Jesús los escoge, porque Él se fija, sobre todo en el corazón. No importa tanto lo inteligente o los estudios que tengamos, sino el corazón generoso capaz de amar a Dios y a las personas. Por eso los escoge Jesús, porque son personas con un gran corazón. Ellos se hacen los amigos cercanos de Jesús, compartiendo con Él, los viajes, las comidas, el frío, el calor, el cansancio, la alegría, las tristezas y, sobre todo, su mensaje de amor. Por eso, en la última Cena, Jesús les llama a ellos “sus amigos”, porque han dejado todo y le han seguido con fe.
ACTIVIDAD COMPLETAR
JESUCRISTO TESTIMONIO DEL AMOR DE DIOS
Entre los muchos propósitos magníficos de la vida y el ministerio del Señor Jesucristo, a menudo se pasa por alto un aspecto grandioso de esa misión. Sus seguidores no lo comprendieron plenamente en esa época, y muchos de la cristiandad moderna tampoco lo comprenden en la actualidad, pero el Salvador mismo lo mencionó repetida y enfáticamente. La gran verdad es que en todo lo que Jesús vino a hacer y a decir, incluso, y en particular, Su sufrimiento y sacrificio expiatorio, Él nos estaba enseñando quién es y cómo es Dios nuestro Padre Eterno, cuán intensamente se dedica a Sus hijos en toda época y en toda nación. Con palabras y con hechos, Jesús intentaba revelarnos y darnos a conocer individualmente la verdadera naturaleza de Su Padre, nuestro Padre Celestial.
Jesús vino a suplicar a los hombres que amen a su Padre Celestial como Él siempre los ha amado y los amará. Ellos tuvieron la oportunidad de comprender el plan de Dios, el poder de Dios, la santidad de Dios, sí, incluso la ira y el juicio de Dios, pero no comprendieron plenamente el amor de Dios y la gran profundidad de Su devoción a Sus hijos, sino hasta que Cristo vino.
Al alimentar al hambriento, sanar al enfermo, reprender la hipocresía, suplicar por fe, Cristo nos demostraba cómo es el Padre, que es “misericordioso y lleno de gracia, tardo en airarse, sufrido y lleno de bondad”1. Con Su vida, y especialmente con Su muerte, Cristo declaraba: “La compasión que les estoy demostrando es de Dios, así como mía”.
Doy mi testimonio personal de un Dios personal y viviente que conoce nuestro nombre, escucha y contesta oraciones y nos ama eternamente como hijos de Su espíritu. Testifico que entre las grandes y complejas tareas inherentes al universo, Él desea nuestra felicidad y seguridad individuales por encima de todo otro asunto divino.
Y en el espíritu del santo apostolado, digo como dijo un apóstol de la antigüedad: “En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios así nos ha amado, también nosotros debemos amarnos unos a otros” (1 Juan 4:10–11) y amarlo a Él para siempre.