Los videojuegos son artefactos complejos que parten de una estructura simple (como todos los juegos). En función de la forma que adquieren durante su diseño los elementos de esta estructura (las reglas, los resultados, etc.), y del medio a través del cual se presentan, los juegos pueden variar en su forma (progresivos, emergentes, etc.) y género (juegos de acción en primera persona, juegos de rol, juegos de aventura, etc.).
Todo videojuego es, en fondo, un simple juego.
Desde esta premisa, Juul (2005) distingue seis características, tratando de entender las propiedades de los juegos y cómo el jugador interacciona con ellas:
Reglas:
Cada juego constituye un sistema (o una serie de subsistemas) fundado en una serie de reglas básicas.
Resultados:
Estos sistemas producen resultados variables y cuantificables.
Valores:
Los diversos resultados posibles tienen asignados valores que pueden ser positivos o negativos;
Esfuerzo del jugador:
Cada juego propone un reto al jugador, que su vez despliega un esfuerzo para influenciar el resultado.
Interés del jugador por el resultado: Cada jugador esta emocionalmente implicado con el resultado positivo o negativo del juego. Se sentirá feliz cuando vencerá, se sentirá triste cuando perderá.
Consecuencias negociables:
El juego y su sistema de reglas pueden producir consecuencias en la vida “real” de los jugadores (prestigio, amistad, etc.).
Videojuegos según niveles de complejidad
Juegos progresivos puros:
El desarrollo depende de un algorítmico es necesario realizar un conjunto de acciones invariables que conducen a un resultado específico (cartas, puzles, aventuras, etc.).
Juegos emergentes puros:
El juego es heurístico. Pueden ser realizadas una infinidad de estrategias y acciones que conducen a resultados semejantes o heterogéneos (videojuegos de lucha, deportes, etc.).
Juegos de progresión con componentes emergentes:
juegos en los que se propone una estructura que no puede ser modificada. El jugador debe seguir en el modo en que ha sido diseñada, pero le permite un amplio margen de estrategia e interacción para realizar esta progresión (videojuegos de acción en primera persona, de plataformas, etc.).
Juegos emergentes con componentes de progresión:
La estructura global de acciones e interacciones es abierta. Contiene un número determinado de elementos que el jugador puede modificar, en un orden determinado y con objetivos definidos que los jugadores pueden o no respetar (videojuegos tipo sandbox, videojuegos de rol multijugador masivos en línea, etc.).
En síntesis, los videojuegos son artefactos complejos que parten de una estructura simple (como todos los juegos). En función de la forma que adquieren durante su diseño los elementos de esta estructura (las reglas, los resultados, etc.), y del medio a través del cual se presentan, los juegos pueden variar en su forma (progresivos, emergentes, etc.) y género (juegos de acción en primera persona, juegos de rol, juegos de aventura, etc.).
Estas características determinaran, en gran medida, cuál será la experiencia cognitiva y emocional de cada jugador (Juul, 2005), dando lugar a importantes reflexiones respecto la identidad, las relaciones, la implicación, el uso y abuso de las nuevas tecnologías.