Alfajor, pasión nacional
El argentino es feliz cuando gana la Selección, comparte un buen asado y disfruta de esa noble fruta autóctona llamada: alfajor, verdadera pasión nacional. Heredero de una estirpe gauchesca, acompaña esos momentos de serenidad con unos mates amargos bien cebados, mientras saborea ese producto alabado en todo el mundo, hecho de dos tapas, relleno y cobertura. Cada bocado es como un gol del Diego o de Leo.
Se cuenta que Maradona, en su niñez, sentía tal pasión por los alfajores que llegó a vender unos bronces de la cama de su madre para poder comprarlos.
También dicen que los antiguos payadores recitaban:
"Los alfajores sean unidos, porque esa es la ley primera;
tengan las tapas unión verdadera con cualquier dulce que sea;
y si entre ellos se despegan, igual los vamos a morfar, no importa."
Incluso Jorge Luis Borges, en un párrafo perdido de La Biblioteca de Babel, menciona que en el hexágono del circuito veinte treinta y dos existe un libro que contiene todas las recetas perfectas de alfajores de todos los tiempos. Peregrinos recorren los infinitos anaqueles en busca de ese tesoro.
Charly García, cuentan, no duda en dejar el pulmotor a un lado para ir a comprar un alfajor.
Así, el alfajor atraviesa la argentinidad de norte a sur, de este a oeste.
¡¡¡Larga vida al alfajor argentino!!!