De origen bohemio, la polka es uno de los bailes distintivos que acompaña la música de Nuevo León. Baila en parejas con fuertes pasos laterales en forma de "sprint" de ritmo rápido 2/4 veces golpeando el talón rítmico. Entre las polkas, representantes de la región: El aguacero, El rancho, La carreta, Evangelina, El Bramito, Viva Linares, Aurora, Monterrey, Cholita, La Grulla, La tablita, La Burra orejona.
La redova es originaria de Polonia, una especie de mezcla de vals y mazurca que llegó a nuestro país entre 1830 y 1840. Al igual que la polka, la escritura rítmica también se encuentra en la redova. Sin embargo, aunque es dinámico, su movimiento es menos potente y se produce en 3/4 del tiempo. Recuerde que la formación que interpreta redovas, también conocida como redova, normalmente incluye el acordeón, el bajo sexto, el tololoche y la tarola, un pequeño instrumento de madera sujeto a un cinturón, que se toca como un tambor. Se llama... Redova. Dejando a un lado las confusiones, algunas de las más famosas de las nuevas redovas lionesas incluyen Los jacalitos, La mazorca, El naranjo, De China a Bravo, Diamantina y Los Caballos gordos.
De origen bohemio, el chotis (nombre derivado del alemán Schottisch, que significa escocés) es un baile doble similar a la polka y la redova, pero a un ritmo más lento, a 4/4 de tiempo y en el que los bailarines realizan trucos. Similar al vals de Viena. Alcanzó su apogeo en nuestro país en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, se bailaba tanto en los salones de la aristocracia como en los patios de los humildes, y hoy en día sigue siendo una parte importante de la danza. Repertorio musical de los grupos New Lion. Entre los chotis más famosos están El Revcadero, El Cerro de la Silla, El Pedacito, Florecita, Claudia y Monterrey de mis amores.
A fines del siglo XIX, Monterrey (la capital de Nuevo León) inició un proceso de industrialización que provocó una intensa expansión urbana y demográfica. Muchos de los inmigrantes que se asentaron en esta ciudad procedían originalmente de San Luis Potosí, y con ellos el Huapango huasteco (guitarra huapanguera, jarana huasteca y violín).
El huapango se adaptó rápidamente a la línea de instrumentos musicales de Monterey y se conoció como el huapango norteño. Otra modificación importante es que los huapangos huastecos casi siempre son cantados, mientras que los huapangos norteños son en su mayoría instrumentales. Los más comunes son El Gallito, El Huarache, El Salero, El Borrego, El Lucero, El Mesquitón, El Pavido Navido y El Relojito.
La arcada es indispensable en el repertorio musical de Nuevo León. La forma de música no bailable surgió como una forma de comunicación e información (debido a la separación geográfica de la región norte del resto del país) durante la Revolución Mexicana (1910-1917). Sigue vigente no solo por su adaptación narrativa, sino también por su temprana asimilación al mercado radiofónico y discográfico.
Podemos considerar a Valona y Jakara los antepasados del paso. Complementa la percusión neoespañola "bola" (narrada en una frase de guitarra) en la época de la independencia. En el siglo XVIII, un tipo de canción campesina se interpretaba en Guanajuato, Zacatecas, Guerrero, Oaxaca y Chihuahua y se llamaba "corredor", pero fue recién en los últimos años del Porfiriato que adquirió la forma que aún existe. Espectáculos culturales.
La narración silábica, generalmente en segunda o tercera segunda persona, consta de cuatro, seis u ocho estrofas que pueden intercalarse con coros de uno, dos o cuatro versos. Su forma musical consiste en una o dos oraciones de simples frases resonantes que se repiten constantemente hasta el final de la historia. Los temas de los pasajes son diversos: hechos históricos (por ejemplo, las batallas de la revolución), retratos críticos o apologéticos de figuras políticas, amores no correspondidos, hechos heroicos de individuos, traiciones y crímenes emocionales, accidentes y desastres. Admiración por un animal en particular, posturas educativas morales y éticas, elogio de las ciudades e incluso fascinación por el descarado "poder" de los narcotraficantes. En las últimas décadas, el deporte se ha vuelto particularmente popular, incorporando una rama secundaria llamada descorrido como símbolo de los corredores tradicionales.