EMBOLIA GRASA: Es la obstrucción de vasos sanguíneos pequeños por glóbulos de grasa que ingresan al torrente sanguíneo, frecuentemente tras fracturas de huesos largos (fémur, pelvis) y/o cirugías ortopédicas y que afectan a pulmones, cerebro y piel. Se caracteriza por insuficiencia respiratoria, alteraciones neurológicas y petequias (tríada) entre 24 y 72 horas después del trauma. Aunque no existe un tratamiento efectivo, se basa en la sintomatología y el manejo del ABCDE del paciente en los casos de gravedad. Aunque la embolia grasa es común en fracturas, el síndrome clínico grave es poco frecuente, pero puede ser mortal.
EMBOLIZACIÓN: Técnica quirúrgica que consiste en restaurar el flujo sanguíneo existente en una zona anatómica concreta. Se utiliza insertando un catéter a través de una pequeña incisión en la piel y guiado hasta su acceso intravascular.
Si la indicación es desobstruir émbolos o coágulos que impiden el normal paso del flujo sanguíneo, se emplea un catéter tipo Fogarty para retirarlos gracias a su balón en la punta.
Si la indicación es reparar un sangrado intravascular, se utiliza un catéter que libera unos émbolos (coils) que bloquean la zona dañada (aneurismas, malformaciones vasculares, tumores sangrantes...).