Tríptico de información básica y autocuidado
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Información básica Proyecto MMMS
¿Qué es la MENOPAUSIA?
Es un proceso progresivo causado por el envejecimiento ovárico y la consiguiente falta de estrógenos. Aproximadamente desde los 40 años la mujer empieza a notar los cambios hormonales.
Los cambios pueden ser más o menos positivos, dependiendo de contextos culturales y personales. Se han considerado desde una liberación hasta una enfermedad (Turiño et al., 2019).
Positivos: vivir sin miedo al embarazo, se suprimen los problemas menstruales, los hijos son más independientes y se puede disfrutar más de la vida social (Capote et al., 2011).
Negativos: al suponer el fin de la etapa reproductiva y al padecer los síntomas derivados de los cambios físicos, psicológicos y sociales.
¿Qué son los sofocos?
Uno de los principales cambios físicos con repercusiones tanto psicológicas como sociales son los sofocos. Según Capote et al. (2011) muchas mujeres experimentan cambios vasomotores originados por un desajuste del control de temperatura en el sistema nervioso y, como consecuencia, se producen los sofocos y episodios de sudoración.
La Sociedad Norteamericana de Menopausia define los sofocos como un calor intenso que se manifiesta con rubor en cara y cuello, con transpiración excesiva y taquicardia, y que suelen finalizar con escalofríos (mencionado en Belardo et al., 2018).
El proceso es con inicio de percepción de calor y aumento de temperatura en cara, cabeza y tronco, incremento de enrojecimiento cutáneo, para pasar a la sudoración, finaliza con escalofrío cuando la temperatura se reduce.
Los sofocos pueden alterar la calidad de vida de la mujer y del entorno debido a que pueden perturbar el sueño cuando se producen en la noche o las actividades sociales cuando se producen en el día. Por eso, muchas mujeres buscan ayuda para controlar los sofocos.
¿Cómo puedo controlarlos?
Al considerar el origen de estos problemas desde un plano hormonal, por deficiencia de estrógenos, se han venido aplicando tratamientos farmacológicos hormonales. Y cuando el tratamiento hormonal es desaconsejado, se han probado otros tratamientos naturales con fitoestrógenos, procedentes de plantas, con acción estrogénica y antiestrogénica.
Además, desde el National Institut of Aging de E.E.U.U. (2017) y las Guías de práctica clínica del SNS de España (2015) se recomienda:
- Vestir con varias capas de ropa para poder ajustar la cantidad de abrigo o necesario según cada momento.
- Llevar contigo un pequeño ventilador portátil para utilizarlo en los momentos de mayor calor. Se desaconseja el uso del abanico ya que esto supone aumentar el ejercicio físico, lo que puede resultar contraproducente a la hora de controlar el aumento de temperatura.
- Para manejar los sofocos nocturnos, prepara tu cama con varias sábanas, mantas o edredones de diferentes grosores que puedas ir ajustando a lo largo de la noche según la necesidad de abrigo o desabrigo
- Evita lugares poco ventilados y ambientes calurosos. Si no es posible, lleva diferentes capas de ropa para poder ajustar la cantidad de abrigo a la temperatura ambiente, y el ventilador portátil.
- Evita el tabaco, el alcohol, las comidas picantes y la cafeína, ya que alteran el metabolismo y pueden desencadenar sofocos con mayor facilidad.
- Aumenta el consumo de agua para favorecer la hidratación.
- Lleva una alimentación sana y equilibrada, prestando especial atención al consumo de alimentos con alto contenido en calcio y fibra.
- Trata de mantener un peso saludable. El sobrepeso puede contribuir a una mayor frecuencia e intensidad de los sofocos. Además, mantener un peso saludable te ayudará a estar más en forma y contribuirá a un mayor bienestar global.
- Practica ejercicio habitual de baja intensidad que te permita mantenerte en forma sin contribuir a la aparición de sofocos.
- Practica algún ejercicio mente-cuerpo como el yoga, la relajación o el mindfulness para ayudarte a mantener la calma.
Referencias
Belardo, M. A., Starvaggi, A., Cavanna, M. M. y Pilnik, S. (2018). Estrategias no farmacológicas para el manejo de los síntomas vasomotores en la menopausia. Revista Peruana De Ginecología Y Obstetricia, 64(1), 61-67. http://www.scielo.org.pe/scielo.php?pid=S2304- 51322018000100009&script=sci_arttext#tab01
Capote Bueno, M. I., Segredo Pérez, A. M. y Gómez Zayas, O. (2011). Climaterio y menopausia. Revista Cubana De Medicina General Integral, 27(4), 543-557. http://scielo.sld.cu/scielo.php? script=sci_arttext&pid=s0864-21252011000400013
Guías de práctica clínica del SNS de España (2015). Guía de Práctica Clínica sobre el abordaje de síntomas vasomotores y vaginales asociados a la menopausia y la postmenopausia. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. https://portal.guiasalud.es/wp- content/uploads/2019/01/GPC_571_Menopausia_AETSA_paciente.pdf National Institut of Aging (2017). Calores súbitos (sofocos): ¿Qué puedo hacer? National Institutes of Health, E.E.U.U. https://www.nia.nih.gov/espanol/menopausia/calores-subitos-sofocos-puedo-hacer
Turiño Sarduy, M. I., Colomé González, T., Fuentes Guirola, E. y Palmas Mora, S. (2019). Síntomas y enfermedades asociadas al climaterio y la menopausia. Medicentro Electrónica, 23(2), 116-124. http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1029-30432019000200116&script=sci_arttext&tlng=en