Por fuera todos creen que estás bien...
Trabajas. Cumples. Resuelves. Sigues adelante.
Pero por dentro...
Te sientes colapsado y bajo mucha presión.
Quieres cambiar pero siempre vuelves a los mismos patrones.
Actúas por impulso y luego te arrepientes.
Te asfixia el pasado y/o el futuro.
Experimentas ansiedad o estrés constante.
Te cuesta gestionar tus pensamientos y emociones.
Se te dificulta hablar de lo que sientes.
Consumes drogas para escapar de tus problemas.
Intentas resolver todo por tu cuenta.
Sobrepiensas demasiado.
No quieres preocupar a la gente que amas.
Sientes que perdiste el rumbo.
Tus relaciones no son como te gustaría.
No eres feliz con tu vida.
Si te identificaste con algo de esto, necesitas cambiar de estrategia urgente.
Un espacio donde no tienes que demostrar.
No tienes que cumplir un rol.
No tienes que tener todas las respuestas.
No tienes que sostener a nadie más.
Solo tienes que ser tú y cuidar de tí.
Trabajar en ti te beneficia a ti y a tu gente.
Porque si tu estás bien, los tuyos también lo estarán.
No hay mejor inversión de tiempo y dinero que tu propia salud mental.
Fortalecerla favorece todas las áreas de tu vida: Pareja. Familia. Amigos. Trabajo. Salud. Etc.
Ir a terapia no te hace débil.
Te hace valiente e inteligente.
Pocos hombres son los que reconocen tener un problema y se enfocan en mejorarlo de verdad.
La mayoría lo niega, lo evita, lo minimiza, lo esconde, culpa al resto.
Es momento de enfrentar tu propia oscuridad y sacar provecho de ella.
De tus miedos.
De tus errores.
De tus dolores.
No esperes hasta tocar fondo.
No esperes hasta perder a la gente que amas.
No esperes hasta caer en las drogas.
No esperes hasta que sea demasiado tarde.