"En este video, comparto una entrevista exclusiva con un coyote que se dedica a transportar migrantes de manera ilegal a lo largo de la ruta migratoria. En un mundo lleno de riesgos y desafíos, nos cuenta sobre los peligros que enfrentan tanto ellos como los migrantes, la realidad de su trabajo y la constante amenaza de "la maña". Hablamos de su perspectiva sobre el negocio del tráfico humano, las dificultades que ha vivido, y la delgada línea entre lo legal y lo ilegal. A lo largo de la entrevista, profundizamos en cómo este mundo opera desde adentro, y revelamos algunos de los detalles más oscuros y desconocidos sobre el proceso migratorio en América. Este video busca ofrecer una mirada cruda y sin filtros sobre la peligrosa travesía que enfrentan aquellos que sueñan con llegar a un nuevo destino.” - @Soy Fugitivo
Los migrantes son personas que abandonan su país de origen en busca de mejores oportunidades, siendo Estados Unidos uno de los destinos más comunes. Para lograr cruzar la frontera, muchas de estas personas recurren a traficantes conocidos como "polleros" o "coyotes", quienes ofrecen sus servicios, ilegales, con la promesa de ayudarles a cumplir el "sueño americano".
Este tipo de “traslado” no se realiza conforme a la ley, por lo que se considera tráfico humano: se dedican a mover a personas entre ciudades y países, cruzando las fronteras de forma ilegal. Las personas que serán transportadas, se las denomina como "cajitas", y estos pagan cantidades de dinero oscilan entre 7.000 y 20.000 dólares para lograr cruzar la frontera y llegar a la ciudad estimada. Sin embargo, si el pago no se completa, pueden enfrentar consecuencias graves: si no pagan al inicio, simplemente no son trasladados; si ya han abonado una parte, pueden ser secuestrados en bodegas, entregados a las autoridades migratorias, o sus familias pueden ser amenazadas para forzar el pago completo, e incluso más de lo estimado en un principio, con amenazas de subida de estos de forma diaria.
Además de los coyotes, existen otros grupos delictivos con los que se encuentran enfrentados, como los "Tamaulipas", son grupos que reclutan personas para secuestrar y extorsionar migrantes, especialmente en zonas donde hay disputas territoriales o riesgos de intervención policial. De forma resumida, “estás en mi territorio, no queremos más problemas con la policía o autoridades”. En muchas zonas, las autoridades locales están coludidas con estas redes, lo que facilita de cierta forma su operación eficaz. En cambio, en las ciudades el riesgo es mayor, ya que se han dado casos en los que bodegas han sido allanadas y los migrantes han sido violentamente sacados de estos lugares o “robados”. Estos “pactos con la policía”, pueden llegar al caso de pagar una multa en caso de que deban arrestarlos o similares: aunque lo más común es la vista gorda de las acciones.
La Ciudad de México es considerada un punto clave de concentración y redistribución de los migrantes hacia otras ciudades dentro de las rutas de los coyotes. El número de personas migrantes es muy alto y sigue en aumento, impulsado por la constante búsqueda de una vida mejor y este “sueño americano”. Se considera que, mientras exista demanda, es poco probable que estas prácticas cesen. No todos los coyotes operan de la misma forma, los más honorables cumplen con el traslado; otros estafan a los migrantes, cobrando sin ofrecer ningún servicio y posteriormente amenazan a los migrantes, pues no puedes reclamar nada debido a que están accediendo a un “servicio ilegal”. Otros, incluso cometen crímenes aún más graves, como abusos sexuales contra mujeres migrantes.
Este tipo de redes no se limita exclusivamente a México, también operan en otros países como Colombia, con conexiones entre ciudades para facilitar el traslado, principalmente a Estados Unidos. La principal motivación de quienes realizan estas actividades suele ser económica: se percibe como una manera "fácil" y rápida de obtener dinero. Aunque algunos pueden comenzar por necesidad, muchos continúan debido a la “adrenalina” y las grandes sumas que se manejan, prefiriendo esta peligrosidad antes que trabajos formales y peor remunerados. Este motivo, también impulsa a la negativa de dejar este “trabajo”, dicho motivo es más grande al miedo de poder estar preso. Por último, la seguridad y bienestar de los migrantes rara vez es prioridad para estos grupos: el objetivo es moverlos de un punto A a un punto B lo más rápido posible, sin importar su estado de salud ni ofrecerles medicamentos o atención médica básica.