¿Qué les sucede a las mujeres durante la menstruación, la maternidad y la menopausia?
Por: Carlos Y. Fuentes
¿Qué les sucede a las mujeres durante la menstruación, la maternidad y la menopausia?
Por: Carlos Y. Fuentes
Nota: El siguiente artículo es un extracto de mi libro "Soy niño y pienso como niño, soy niña y pienso como niña: El cerebro masculino y femenino." Este libro desmantela los estudios de género feministas que, lamentablemente, también están presentes en los libros educativos de la educación pública en México. Si deseas adquirir mi libro impreso a color, blanco y negro o la versión en formato electrónico (ebook), haz clic aquí.
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Debido a que las mujeres tienen la habilidad de combinar sus emociones con su lenguaje, gracias a tener más materia blanca que conecta los dos hemisferios y un cuerpo calloso más grueso, esto también es una de las principales causas por las cuales las mujeres pueden caer más fácilmente en depresión. Por eso, siempre es aconsejable no maltratar emocionalmente a una mujer (sin omitir también que no se le puede maltratar físicamente), ya que las mujeres son más vulnerables a caer en depresión. ¿Alguna vez has escuchado a alguien decir que fulana de tal está en sus días de periodo y por eso está de mal humor? ¿No has notado que las mujeres, después de dar a luz, pareciera que cualquier cosa les molesta? Esto se debe a que las mujeres son más propensas a caer en depresión tres veces más que los hombres. Después del parto, la mayoría de mujeres pasan el duro proceso de la depresión, Louann Brizendine dice que “Uno de cada diez cerebros femeninos estará deprimido dentro del primer año de haber dado a luz.” [1]
Por eso, cuando veas a tu esposa, dile lo bonita que está. Al despedirte de ella, hazlo con un beso, acaricie su cabeza y abrázala. Valórala y hazla sentir especial, ya que las mujeres pueden caer fácilmente en depresión. Incluso cuando sus esposos hacen algo que las afecta emocionalmente, difícilmente lo podrán olvidar (esto ya lo abordamos en páginas anteriores). Conocer cómo interactúa el cerebro femenino ayudará a los esposos a comprender a sus parejas y cómo lidiar con ellas. Esto también es aconsejable para las esposas: conocer cómo trabaja el cerebro masculino ayudará a mejorar su papel como esposas.
Para mis estimados lectores hombres, es importante tener en cuenta que, aproximadamente entre 7 y 2 días antes de que las mujeres menstrúen, pueden experimentar el Síndrome Premenstrual, conocido como SPM. El nombre de síndrome premenstrual o SPM fue finalmente acuñado por Green y Dalton en 1953.
Durante este período previo a la menstruación, las mujeres experimentan cambios físicos y emocionales significativos. El SPM puede provocar que una mujer se sienta más sensible, irritable o triste de lo habitual. Puede experimentar frustración o enojo sin una razón clara y tener dificultades para controlar sus emociones. Además, es común que experimente dolor abdominal o cólicos, fatiga o cansancio excesivo, dolores de cabeza o migrañas, cambios en el apetito o antojos de comida, hinchazón y sensibilidad en los senos, náuseas, vómitos, constipación o diarrea, entre otros síntomas.
Es importante reconocer y comprender que las mujeres atraviesan un período de incomodidad y malestar durante el SPM. Por esta razón, personalmente me resulta desagradable que un hombre que se autoperciba como mujer crea que en realidad es una mujer. Considero que esto puede ser visto como una falta de respeto hacia las mujeres, dada la carga adicional que ya enfrentan debido a los desafíos inherentes a su ciclo menstrual y a otros aspectos de la experiencia femenina.
¿Qué sucede emocionalmente a una mujer en este difícil periodo? Esta pregunta ya la hemos respondido, pero ¿Cuáles son las hormonas involucradas en este duro momento?,según Daniel López Rosetti “Hoy sabemos que son muchos los factores hormonales y los neurotransmisores cerebrales que intervienen en este síndrome: la progesterona, los estrógenos, las gonadotrofinas (FSH y LH), la serotonina, el ácido gamaaminobutírico, la aldosterona, las prostaglandinas, por citar algunos, responsables de este concierto que ejecuta su partitura mensualmente.” [2]
Se estima que el 75% de las mujeres sufren de Síndrome Premenstrual (SPM). Los síntomas del SPM aparecen en la segunda mitad del ciclo ovárico, durante la fase lútea, es decir, después de la ovulación. La ovulación es el proceso mediante el cual el ovario libera un óvulo maduro, que desciende por la trompa de Falopio y permanece allí durante 12 a 24 horas, esperando ser fertilizado por el esperma, el gameto masculino, para iniciar una nueva vida humana. La sintomatología varía de una mujer a otra y puede durar desde dos semanas antes de la menstruación hasta pocos días antes del sangrado. Los síntomas desaparecen rápidamente al comenzar la menstruación, usualmente en uno o dos días.
Sí, señores, las mujeres sufren mucho durante este proceso y, todo parece indicar que no son tan "sexo débil" como se podría pensar.
Sobre el cerebro femenino, Louann Brizendine comenta que “Cuando empieza a experimentar su «potencial femenino» completo —que incluye el síndrome premenstrual— la rivalidad sexual y el control de grupos de chicas suelen convertir los estados de su cerebro en una realidad un tanto endiablada.” [3] y añade “el síndrome premenstrual, la perimenopausia— también pueden trastornar el equilibrio emocional femenino y, durante periodos difíciles, una mujer puede necesitar ayuda farmacológica.” [4]
Daniel López Rosetti ofrece una exhortación a los hombres que vale la pena tomar en cuenta:
“Cuando decimos que las hormonas son las responsables de las modificaciones de conducta y del modo de reaccionar nos referimos a estos cambios, por eso «una mujer puede ser diferentes mujeres durante el mes». Ellas aprenden con el tiempo que son «cíclicas». Aprenden a convivir con los cambios del ciclo ovárico, ese ciclo que solo por casualidad dura casi lo mismo que tarda la Luna en girar alrededor de la Tierra (27,3 días). Ese cambio cíclico hace que Ellas planeen sus días, sus entrevistas, sus trabajos y también sus salidas íntimas. De algún modo, aprenden a administrar sus cambios hormonales y eso es un buen camino de autoconocimiento. Muchos hombres ignoran la intimidad de estos cambios en Ellas y las modificaciones en su conducta y en sus planes durante el mes. Es parte de nuestra ancestral ignorancia, que deberíamos corregir.” [5]
Las mujeres, en promedio, tienen un sistema límbico más grande en comparación con los hombres. ¿Qué es el sistema límbico? Es un conjunto de estructuras en el cerebro que dirigen las emociones y el comportamiento, entre las cuales se incluyen el hipocampo, el hipotálamo y la amígdala. Ya vimos cómo en estas partes del sistema límbico existen diferencias en el cerebro masculino y femenino. Ahora veremos de qué forma esto afecta el estado emocional de una mujer durante su periodo menstrual, después de dar a luz y en la menopausia.
Zeenat Zaidi dice lo siguiente:
“Debido al mayor tamaño del cerebro límbico profundo, las mujeres están más en contacto con sus sentimientos y suelen ser más capaces de expresarlos que los hombres. Tienen una mayor capacidad para establecer vínculos y están más conectadas con los demás. Por otro lado, un sistema límbico profundo más grande hace a la mujer algo más susceptible a la depresión, especialmente en momentos de cambios hormonales significativos como el inicio de la pubertad, antes de la menstruación, tras el nacimiento de un hijo y en la menopausia. Las mujeres intentan suicidarse tres veces más que los hombres.” [6]
El estradiol, esa hormona femenina, se encuentra más comúnmente en el cuerpo de las mujeres, pero los hombres también la tienen en pequeñas cantidades. Juega un papel importante en los cambios en el cuerpo de las chicas durante la pubertad. En esta etapa, el estradiol les indica a los cuerpos de las chicas que es hora de crecer y cambiar. ¿El resultado? Desarrollo de senos, modificación de la voz de niña a mujer, regulación del ciclo menstrual y hasta un toque en el crecimiento del vello púbico. Pero eso no es todo: también tiene su papel protector en los huesos y contribuye a la salud general. Según G.J. De Vries, J.P.C. De Bruin y H.B.M. Uylings “Durante la gestación, los niveles de estradiol son aproximadamente 200 veces los niveles previos a la concepción en la semana 20 y antes del parto pueden ser 1000 veces los niveles previos a la concepción.” [7] y también dice que “Muchas otras hormonas también se elevan durante el embarazo y el parto, incluidas el estriol, la oxitocina y la prolactina.” [8] y la neurocientífica Lisa Mosconi dice que “Una de las características distintivas del embarazo es un enorme aumento de nuestras hormonas sexuales, con estrógeno y progesterona aumentando de quince a cuarenta veces sus niveles habituales en un esfuerzo por preparar el cuerpo para tener un hijo.” [9]
El estriol es una hormona que pertenece a los estrógenos, y estos son hormonas femeninas (Las "mujeres" trans se inyectan esta hormona para ser más femeninos). El estriol se produce en mayores cantidades durante el embarazo. Sirve para mantener el equilibrio hormonal necesario para el desarrollo del niño en gestación. La prolactina es una hormona producida por la glándula pituitaria (ya vimos sobre la glándula pituitaria en "instinto maternal y paternal"). Sirve para estimular la producción de leche en los pechos de las mujeres después del parto.
Esteroides y peptídicas son sustancias químicas producidas por el cuerpo para regular diversas funciones, J. De Vries, J.P.C. De Bruin y H.B.M. Uylings dicen que “En el parto, con la expulsión de la placenta, hay disminuciones rápidas en los niveles de hormonas esteroides y peptídicas.” [10]. También dicen que “las mujeres presentan hipogonadismo durante hasta 180 días después del parto” [11] El hipogonadismo en mujeres se utiliza para referirse a la condición en la cual las los ovarios en las mujeres no producen las cantidades adecuadas de estrógenos.
¿Qué otros cambios suceden?, J. De Vries, J.P.C. De Bruin y H.B.M. Uylings siguen comentando:
“En las mujeres, el tamaño del cerebro disminuye hasta un 7% durante el transcurso del embarazo, alcanza su punto más bajo en el parto y regresa al tamaño previo a la concepción a los 6 meses después del nacimiento (Oatridge et al., 2002). Esta revisión se centra en los cambios en el hipocampo materno, ya que el hipocampo es importante para la memoria (Burgess, 2008; Maren, 2001) y el volumen del hipocampo se ha utilizado como indicador de la salud del cerebro (Ashburner et al., 2003).” [12]
¿Por qué ocurre estos cambios? La respuesta es simple “Estos cambios hormonales corresponden a mayores exigencias conductuales y de lactancia de la madre para asegurar la supervivencia de su descendencia.” [13]
Fernando Maureira Cid nos explica algunos cambios que atraviesa el cerebro de una mujer durante su embarazo:
“No solo tras el parto se producen modificaciones de las redes neuronales maternas, sino también durante el proceso de embarazo. Se ha observado plasticidad funcional en la corteza prefrontal asociada a la atención ante información amenazante sobre todo durante el segundo y tercer trimestre de embarazo (Kim, 2017). Además, las hormonas esteroides son responsables de cambios morfométricos del cerebro de la madre durante el embarazo, produciendo grandes reducciones de materia gris sobre todo en la región prefrontal y temporal lateral, que duran hasta dos años después del parto (Barba-Müller, Craddock, Carmona y Hoekzema, 2019).” [14]
A mis lectores hombres que no están familiarizados con la menopausia, este término se refiere al momento en que las mujeres dejan de menstruar. Durante este periodo, es aconsejable que los esposos muestren más paciencia a sus esposas, ya que están experimentando un proceso que las afecta mentalmente (no quiero decir que estén locas, no malinterpreten mis palabras). Durante la menopausia, los ovarios de las mujeres dejan de producir óvulos, y comienza una disminución en los niveles de estrógeno en el cuerpo, lo que provoca el envejecimiento de varios órganos, incluido el cerebro. Las mujeres pueden experimentar cambios de humor, ansiedad y depresión debido a la disminución de las hormonas sexuales. Podemos afirmar que las mujeres enfrentan desafíos considerables en este periodo, y es cuando más necesitan el cuidado y apoyo adecuado de sus parejas.
La licenciada en química Irene Pérez Schael nos aporta lo siguiente:
“La menopausia es un proceso neuroendocrino marcado por la disminución de los estrógenos en el cuerpo de la mujer, hecho que influye en el envejecimiento de muchos órganos, incluyendo el cerebro, ya sea que ésta ocurra de forma natural o por intervención médica, sustracción de útero u ovarios. Entre los síntomas neurológicos de la menopausia se encuentras los cambios de humor, sofocos, trastornos del sueño, pérdida de memoria, ansiedad y depresión causados por la disminución de las hormonas sexuales. Precisamente, el agotamiento del estrógeno afecta el desarrollo neuronal que involucran regiones del cerebro donde ocurren los procesos cognitivos de orden superior, mencionado anteriormente.” [15]
También es importar considerar lo que nos informan Ruben C. Gur, Tamara Bockow y Raquel E. Gur. Ellos dicen que “el rendimiento del aprendizaje verbal se deteriora con la edad y se ve afectado negativamente por la menopausia.” [16] Además, es durante la menopausia que las mujeres pueden desarrollar esquizofrenia, según informa la neurocientífica Lisa Mosconi:
“Históricamente, la esquizofrenia se consideraba un trastorno de la juventud, que afectaba sobre todo a los varones. En los últimos años, los científicos han identificado un "segundo pico" demostrable de esquizofrenia de primera aparición después de los cuarenta y cinco años (o, más concretamente, en los años previos a la menopausia), que afecta predominantemente a las mujeres.” [17]
Louann Brizendine también aporta lo siguiente:
“Las hormonas de la mujer han estado modificándose durante varios años antes de que comience la menopausia. A partir de, aproximadamente, los cuarenta y tres años, el cerebro femenino se vuelve menos sensible al estrógeno, suscitando una cascada de síntomas que pueden variar de mes en mes y de año en año, que van desde los accesos de calor y el dolor de articulaciones, hasta la angustia y la depresión. Los científicos creen actualmente que la menopausia se dispara por efecto de este cambio en la sensibilidad respecto del estrógeno dentro del cerebro. El impulso sexual puede cambiar radicalmente. Desciende el nivel de estrógeno y también lo hace el de testosterona, el potente combustible del impulso sexual. La estabilidad de la visión del mundo en el cerebro femenino puede convertirse en inseguridad casi diaria a los cuarenta y siete o cuarenta y ocho años. Los veinticuatro meses anteriores a la menopausia, mientras los ovarios producen cantidades erráticas de estrógeno antes de parar por completo la producción, pueden ser un camino accidentado para algunas mujeres.” [18]
Comprendiendo las dificultades que enfrentan las mujeres durante este proceso, nuevamente considero una falta de respeto hacia ellas que un hombre, simplemente por ponerse pechos y nalgas falsas e inyectarse hormonas femeninas, crea que ahora es una mujer y merece ser tratado como tal por la sociedad. En defensa de las mujeres, tales actitudes deben ser condenadas, ya que ningún hombre jamás va experimentar los complejos procesos psicológicos que enfrenta una mujer durante la menopausia.
Louann Brizendine señala que “Otros eventos hormonales —el embarazo, la depresión posparto, el síndrome premenstrual, la perimenopausia— también pueden trastornar el equilibrio emocional femenino y, durante periodos difíciles, una mujer puede necesitar ayuda farmacológica” [19]
También dice:
“La transición a la maternidad va acompañada a menudo de depresión y estrés. Se trata de una vida y realidad completamente nuevas y es comprensible que la mujer se sienta sacudida por la experiencia. Además, en menos de un año, los drásticos cambios hormonales de las madres han creado cambios cuantitativos varias veces en su realidad. Las mujeres que son vulnerables a la depresión y al estrés pueden pasar una época más difícil reequilibrándose tras estos cambios. Y si te cuesta lograr ese reequilibrio, tu vulnerabilidad ante la depresión será incrementada por un niño alborotado y la carencia de sueño.” [20]
La insulina es una hormona producida por el páncreas, una glándula en el abdomen (vea la imagen). La insulina es crucial para el manejo del azúcar en la sangre. La insulina ayuda a que la glucosa entre en las células, donde se utiliza como energía para que puedas hacer todas tus actividades diarias. Claire Gibson y Liisa A. M. Galea comentan que “Antes de la menopausia, las mujeres tienen una mayor sensibilidad a la insulina en comparación con los hombres de la misma edad y una menor incidencia de diabetes tipo 2.” [21]
Para más información con respecto a este tema, recomiendo la lectura del capítulo 4 de “Ellas: Cerebro, corazón y psicología de la mujer” del psicólogo clínico argentino Daniel López Rosetti. Es un tema interesante y complejo pero que lamentablemente he tenido que resumir.
Referencias
[1] Louann Brizendine. El cerebro femenino (Barcelona, traducido al español por José Buxó, 2007, RBALibros) pp. 180
[2] Daniel López Rosetti. Ellas: Cerebro, corazón y psicología de la mujer (Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Planeta, 2016), cap. 4, Síndrome premenstrual.
[3] Louann Brizendine. El cerebro femenino (Barcelona, traducido al español por José Buxó, 2007, RBALibros) pp. 59
[4] Ibid., pág. 184
[5] Daniel López Rosetti. Ellas: Cerebro, corazón y psicología de la mujer (Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Planeta, 2016), cap. 4, Síndrome premenstrual.
[6] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 39
[7] G.J. De Vries, J.P.C. De Bruin y H.B.M. Uylings .Sex Differences in the Brain. The Relation Between Structure and Function (Progress in brain research, vol. 6, 1984) pp. 197
[8] Ibid.
[9] Lisa Mosconi. The XX Brain: The Groundbreaking Science Empowering Women to Prevent Dementia (Penguin Random House LLC,2020) cap. 4
[10] Ibid.
[11] Ibid.
[12] Ibid.
[13] Ibid.
[14] Fernando Maureira Cid. Amor, sexo y cerebro. Neurobiología del amor, la fidelidad y las orientaciones sexuales (Bubok Publishing S.L, 2020), pp.61
[15] Irene Pérez Schael (2023). El cerebro femenino. Parte I. MiradorSalud. Fuente: https://miradorsalud.com/el-cerebro-femenino-parte-i/
[16] Ruben C. Gur, Tamara Bockow y Raquel E. Gur. Principles of Gender-Specific Medicine (2010, editorial: Academic Press. 2nd Edición), pp. 78
[17] Lisa Mosconi. The XX Brain: The Groundbreaking Science Empowering Women to Prevent Dementia (Penguin Random House LLC,2020) cap. 1 "Beyond Alzheimer’s: the “estrogen hypothesis”
[18] Louann Brizendine. El cerebro femenino (Barcelona, traducido al español por José Buxó, 2007, RBALibros) pp. 142-143
[19] Ibid., pp. 137
[20] Ibid., pp. 181
[21] Claire Gibson and Liisa A. M. Galea. Sex Differences in Brain Function and Dysfunction (2023, Springer) pp. 259