Al principio plantee las siguientes preguntas: ¿qué piensas sobre México? ¿cuáles son los aspectos positivos de vivir aquí y cuáles son los negativos? Todo esto con el fin de experimentar lo que la gente pensaba de México para relacionarla con la tarea sobre si los contextos nos determinan o no. Y decidí hacerlo en un aeropuerto porque considero es un lugar con mucha diversidad de gente y por lo tanto, muchas maneras distintas de interpretar el mundo en el que vivimos. Sin embargo, antes de continuar, me gustaría mencionar que los hallazgos en este trabajo hubieran sido muy diferentes de haberlo llevado a cabo en otro país o circunstancias o si yo fuera hombre. Probablemente la visión o la perspectiva de las personas a las que entrevisté hubiera cambiado…
Otro aspecto que me puse a reflexionar fue que el ejercicio que yo hice de caminar e irle preguntando cosas a personas random es la realidad a la que muchos mexicanos se enfrentan todos los días; desde estar en los semáforos vendiendo o pidiendo dinero hasta los vendedores ambulantes. Estos son sólo algunos de los múltiples ejemplos que podríamos mencionar, pero aquí lo importante es entender el punto de que estar observando cierto escenario me llevó al análisis a nivel mucho más macro sobre nuestra cultura.
Por otro lado, a parte de las entrevistas, me tocó ser parte de un lugar mientras observaba. En el avión, por ejemplo, la aerolínea tenía un relajo y me atrevería a decir que la mayor parte de los pasajeros eran mexicanos. Los estereotipos nos marcarían como personas desorganizadas o poco puntuales y algo muy peculiar pasó durante el desembarque. Cuando aterrizamos la gente estaba ansiosa por salir porque el vuelo se había atrasado, así que a pesar de que las instrucciones habían sido salir ordenadamente por filas según lo indicado muchos se pararon, provocando un caos en el avión. Debido a esto, las aeromosas empezaron a decir que si no atendíamos a sus instrucciones iban a cancelar el desembarque…Esto es algo muy mexicano y lo relaciono directamente con el artículo sobre Juan Villoro visto a principios del semestre porque hace énfasis que como cultura no tenemos un orden y nos es difícil seguir instrucciones.
Sin embargo, lo que me interesa exponer en ésta última sección es que sorprendentemente, a pesar de que estuve platicando con adolecentes, adultos y personas de la tercera edad; de diferentes países, estados y niveles socioeconómicos, me di cuenta de que al final, todos llegaron a conclusiones muy similares y esto es un patrón bastante interesante que no podemos negar ni dejar de lado. Entonces, ¿los contextos nos determinan? ¿Cómo es que todos compartieron los mismos sentimientos? ¿será que a pesar de las diferencias nuestra experiencia de cohabitar en México es lo que nos une? Y es que al final, todos vivimos en las mismas ciudades o estados, independientemente de nuestra clase social... Por lo que yo me pregunto lo siguiente: ¿qué podemos aprender de esto? ¿a qué nos invita? ¿cómo podemos los mexicanos trabajar en conjunto por un bien mayor?
Y es que al final todos los temas que hemos visto en la materia se relacionan e interconectan porque por ejemplo, todas las entrevistas que realicé son en realidad puras opiniones, pero al final resultan también ser también conocimiento e información porque siento que aunque hubiera entrevistado a cincuenta personas más, las respuestas no hubieran cambiado mucho. El patrón fue claro: los mexicanos amamos nuestro país pero tememos por nuestra seguridad...
La verdad es que analizar la cultura mexicana es toda una aventura y podríamos escribir toda la vida al respecto. Definitivamente fue interesante hacer el trabajo de campo porque me permití ser mucho más crítica y observadora. Soy consciente de que le puse atención a detalles que nunca antes había percatado con tanta fuerza. Por ejemplo, mientras estaba entrevistando a las personas, me di cuenta de que influye mucho la forma en la que te acercas y que la gente lo percibirá de distinta manera según su contexto y sus propias experiencias.
En cuanto a todas las respuestas de las entrevistas me puse a reflexionar lo siguiente..¿Qué tanto es nuestra percepción y qué tanto es la realidad? ¿Los datos tienen más fuerza cuando son comprobados por múltiples personas? ¿Habrá casos en que las opiniones y perspectivas se logran convertir en conocimientos valiosos? ¿No será que todos nuestros conocimientos son válidos si vienen de nuestra propia experiencia? Todas estas preguntas rondaron por mi cabeza mientras escribía mis hallazgos y me quedé pensando en que tal vez, la situación de México cambiaría si la gente tuviera acceso a más información, experiencias y distintas realidades. ¿Acaso puede ser la falta de educación y oportunidades la respuesta a nuestros retos como sociedad? Soy consciente de que como país tenemos mucho muchos retos por superar pero tengo esperanza porque si algo demostró este trabajo es que todos le tenemos un especial cariño a México y a su gente. Considero que es momento de ver esto como una gran ventaja porque si trabajamos en conjunto podremos lograr cambios significativos.