Es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a los perros. Los síntomas incluyen fiebre, secreción nasal y ocular, tos, vómitos, diarrea y, en casos graves, convulsiones y parálisis.
Los perros infectados eliminan el virus a través de la secreción corporal, incluso antes de que hayan aparecido los síntomas.