Artículo de la edición #2 de junio - julio 1998 del Periódico El Taller.
Después de escuchar opiniones de las personas que tuvieron la oportunidad de leer el primer número y de hacer un análisis y un inventario a conciencia, tenemos que llegar a la conclusión de que este boletín calló muy bien entre los habitantes del barrio, que vieron en su reducido tamaño, una oportunidad de conocer y de recordar la historia de dos barrios que en esencia forman uno solo.
Las personas ajenas a nuestros barrios, que también leyeron nuestros informes se mostraron muy interesadas y expresaron opiniones muy favorables.
Esas buenas opiniones, esas voces de aliento, ese apoyo que estamos recibiendo, nos obligan salir de nuevo a trabajar con más ahínco para establecer una buena comunicación entre todos los habitantes del barrio. Una buena comunicación nos puede conducir a resolver nuestros problemas de una manera más acertada. Recordemos que “los males comunicados suelen ser remediados”.
Por eso reiteramos la invitación que hicimos a todas las personas del barrio para utilizar estas páginas. Invitamos a los jóvenes, a las ONG, a los comerciantes, a los “scouts” ya todos los que deseen colaborar con o en esta labor.
Este trabajo es muy agradable, pero dispendioso, por eso, toda colaboración será bienvenida.
Agradecemos las voces de aliento y solidaridad que nos impulsa a seguir. Agradecemos el apoyo económico de algunas personas y comerciantes.
Con la ayuda y la amistad de todos ustedes trabajaremos para vivir en un barrio mejor cada día.
Por Jorge Mario Escobar G.
Pagina uno de la edición #2 de El Taller junio - julio de 1998
Cada ocho días vemos un grupo de jóvenes, que con mucho entusiasmo están haciendo labores de aseo y de mantenimiento en el parque que queda en los bajos de la iglesia, estos muchachos, los “escouts” comandados por Jorge Roldán B. nos están dando ejemplo a toda la comunidad, especialmente a nosotros los adultos que somos los que mayores responsabilidades debemos tener.
Realmente es muy agradable llegar el domingo en la mañana al parque con nuestros hijos pequeños y ver que ya el parque no está lleno de vidrios, que no sabemos cómo llegan ahí, pero que los “escouts” recogen sin preguntar quien los tira, ni a quien le corresponde esa tarea, con lo que prestan un magnífico servicio a todos, especialmente a los niños, que son los más beneficiados.
Felicitaciones muchachas y muchas gracias por su labor. Los adultos seguiremos su ejemplo.