¿Alguna vez has sentido que estás hablando con alguien, pero que realmente no te está escuchando?
Escuchar parece algo sencillo, pero oír lo que alguien dice no siempre significa escuchar. A veces estamos pensando en nuestra respuesta, preparando una explicación, buscando una solución o recordando algo que nos ocurrió a nosotros.
La escucha activa consiste en prestar atención de forma consciente a la otra persona para intentar comprender no solo lo que dice, sino también cómo se siente y qué necesita.
Y algo importante: escuchar no significa estar de acuerdo. Podemos comprender cómo se siente alguien sin compartir su opinión.
Cuando alguien nos cuenta que está teniendo un mal día, nuestra primera reacción puede ser intentar ayudar:
«Pues deberías…»
«Tienes que…»
«No le des tantas vueltas.»
Lo hacemos con buena intención, pero quizá esa persona no necesita una solución. Quizá necesita sentirse acompañada.
En ocasiones, una respuesta tan sencilla como:
«Parece que hoy ha sido un día difícil. ¿Quieres contarme qué ha pasado?»
puede ser mucho más útil.
Intenta no preparar tu respuesta mientras la otra persona está hablando. Primero comprende; después responde.
Validar significa reconocer la emoción del otro, aunque no compartas su punto de vista.
«Entiendo que te haya dolido.»
«Tiene sentido que te hayas sentido así.»
En lugar de interpretar, pregunta:
«Si te he entendido bien, ¿lo que más te ha molestado ha sido…?»
Esto evita muchos malentendidos.
No siempre sabemos qué necesita la otra persona. Podemos preguntarlo directamente:
«¿Quieres que te escuche, que pensemos una solución o simplemente que te acompañe?»
Esta pregunta puede cambiar por completo una conversación.
Algunas respuestas pueden cerrar la comunicación aunque las hagamos con buena intención:
❌ «No es para tanto.»
❌ «Yo también estoy cansado.»
❌ «Tienes que ser más fuerte.»
❌ «Pues haz esto…»
❌ «Siempre haces lo mismo.»
En su lugar, podemos probar con:
✅ «Cuéntame un poco más.»
✅ «Entiendo que te haya afectado.»
✅ «¿Qué ha sido lo que más te ha dolido?»
✅ «¿Qué necesitas de mí ahora mismo?»
La escucha activa no significa aguantar cualquier conversación ni dejar de expresar nuestras propias necesidades.
También podemos decir:
«Quiero escucharte, pero ahora mismo estoy demasiado alterada. Necesito unos minutos y después podemos hablar.»
Escuchar al otro y poner límites pueden ir de la mano.
La comunicación puede trabajarse. Aprender a expresar lo que necesitamos, escuchar al otro, poner límites y gestionar las emociones que aparecen en una conversación son habilidades que podemos entrenar.
Si sientes que determinadas conversaciones terminan siempre de la misma manera, trabajar estos patrones en terapia puede ayudarte a construir una forma diferente de relacionarte.
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¿Escuchar activamente significa estar de acuerdo con la otra persona?
No. Escuchar activamente significa intentar comprender lo que la otra persona siente y quiere expresar. Podemos validar su emoción y, al mismo tiempo, tener una opinión diferente.
¿Cómo puedo practicar la escucha activa con mi pareja?
Empieza por escuchar sin interrumpir ni intentar solucionar inmediatamente. Puedes hacer preguntas para comprender mejor, resumir lo que has entendido y preguntar: «¿Quieres que te escuche, que busquemos una solución o que simplemente te acompañe?»
¿Cómo puede ayudarme la terapia a mejorar mi forma de escuchar?
En terapia podemos identificar qué dificultades aparecen en nuestras conversaciones —por ejemplo, interrumpir, ponernos a la defensiva, intentar solucionar demasiado rápido o tener dificultades para expresar lo que necesitamos— y aprender estrategias para comunicarnos de una manera más consciente y respetuosa. El objetivo no es aprender a escuchar «perfectamente», sino comprender mejor nuestros propios patrones y construir relaciones más satisfactorias.