El pueblo de San Ramón se erigió como Villa San Ramón de Los Palmares, y poco tiempo después se declaró cantón de la provincia de Alajuela, mediante el decreto de ley nº17 del día 21 de agosto del año 1856. Para la elección del nombre de San Ramón Nonato, hay dos versiones explicativas: una de ellas dice que fue en honor a dos de sus fundadores, Ramón Salas Sandoval y Ramón Rodríguez Solórzano; la segunda versión dice que sus primeros pobladores llamaban a esta zona como el valle del Palmar, por lo que relacionaron esta zona a San Ramón Nonato ya que en su imagen él porta una palma en la mano derecha, aspecto que ellos entendieron como un símbolo.
Allá por el año 1843 el caserío de Villa San Ramón de Los Palmares, en su afán de tener un lugar de recogimiento, construyen una humilde Ermita (actualmente Barrio San José). Los vecinos se dieron a la tarea de solicitar un sacerdote, y este nombramiento lo recibió el Padre Pablo Rojas Medina, primer sacerdote católico y pastor espiritual del pueblo, por lo cual el 02 de diciembre de 1848 se bendice la Ermita.
Cinco años después los vecinos solicitan al Obispo de Alajuela que se ascienda la Ermita a la categoría de Parroquia, en primera instancia dicha solicitud fue negada, pero al año siguiente se vuelve a plantear, al tener la aldea ya mil habitantes y una casa cural. Es por esto que el 11 de setiembre de 1854 el obispo decreta la erección de nuestra Parroquia.
A partir de ese momento se pensó en tener un nuevo y más acorde Templo. Se elaboran los planos en 1866 y se inicia la construcción de un hermoso templo con piezas labradas de piedra, macizas vigas de madera cortadas de los bosques cercanos y con esfuerzo, entusiasmo y cariño logran terminar el gran y fuerte Templo Parroquial, que se inauguró por el Cura Párroco Manuel Hidalgo, en 1885.
El pueblo estaba feliz por el trabajo realizado, en el cual habían puesto alma, vida y corazón; hasta el amanecer del 04 de marzo de 1924 que un fuerte terremoto destruyó gran parte del Templo, por lo cual se decidió derrumbarlo.
En vista de lo anterior en febrero de 1925 los vecinos comienzan con los trabajos para construir el nuevo y actual Templo Parroquial de San Ramón Nonato. Esta vez contando con la presencia, como párroco, del Pbro. Juan Vicente Solís Fernández (1920-1938), quien más tarde fuera obispo.
A pesar de la época, que fue muy difícil debido a la situación económica, y civil que vivió el país, todo el pueblo de unió y con muchos sacrificios empezaron la obra encargando a la famosa Casa Krupp de Alemania un edificio metálico que tiempo después fue enviado a Puntarenas, de donde fue transportado en lentas carretas de madera con bueyes, hasta llegar a San Ramón en el año 1928. A partir de ese momento se da inicio a la construcción física de la obra, contando ya con los planos elaborados y traídos de Alemania.
Transcurrieron los años y todos los vecinos que aportaron su granito de arena, fueron logrando cumplir el sueño de contar con un majestuoso templo. Fue así como luego de que llegó el altar, traído desde Italia, se consagra el templo el día 16 de mayo de 1954. La obra ascendió a un valor de ¢500.000, los cuales fueron solo los materiales, ya que la mano de obra en su totalidad, fue aportada por el pueblo.