El propóleo es una sustancia resinosa que las abejas extraen de la corteza de los árboles y luego procesan en la colmena, convirtiéndolo en un antibiótico protector y sellante de la colonia.
El propóleo se ha utilizado especialmente para tratar afecciones relacionadas con las vías respiratorias como catarros, resfriados, bronquitis, gripas, laringitis, sinusitis, asma bronquial, neumonía crónica y tuberculosis pulmonar. Es recomendado en la protección de las cuerdas vocales y como fortalecedor del sistema inmune.
Niños mayores de 2 años: media cucharadita, 2 veces al día.
Adultos: una cucharadita, 2 veces al día.
El propóleo está compuesto por ceras, bálsamos, resinas, aceites esenciales, flavonoides, polen, minerales como aluminio, boro, bario, cromo, cobalto, estaño, hierro, plata y vitaminas del grupo (B3), provitamina A.