Mi nombre es LEONARDO NAVARRO MATUS. Tengo 64 años. Mi grupo étnico es Piratapuyo.
Antiguamente los abuelos seleccionaban un joven que estuviera viviendo en la maloca.
La maloca era vivienda única de una sola familia. Más o menos de 15 personas.
Esos muchachos salían al monte a la cacería. Para buscar su sustento diario.
Uno decía:
“Hoy vamos a cazar dantas, cajuches, gurres”
Y con sus perros salían de su destino a la selva. Y cuando no hallaban lo que iban a traer, mataban otro animal. Y los perros ayudan.
Cazaban churucos, que son inmensos, y pueden pesar más de quince libras.
Cuando llegaban a la maloca, habían unos súbditos. Personas especiales quienes eran los que arreglaban los alimentos para toda la maloca.
Y ya al otro día se iban a la pesca. Y decían:
“Vamos a coger Guaracú. Pescado fino, Jaco, palometas”.
O simplemente Yacundae. Especies de truchas y de escamas pequeñas.
Mínimo debían llevar una arroba. Donde todos tenían que comer. Y no se podía quedar un solo individuo sin cena.
Y así sucesivamente era la vida de nuestros abuelos. Ellos trabajan, cultivaban muchas frutas, alimentos.
Y era por eso que tenían muchísimos hijos. Once, catorce, quince hijos sin necesidad de cargar billetes. Porque la misma naturaleza daba el sustento diario.
La cacería más preferida era coger Danta, Zorrillo y Lapa. Antiguamente tenían herramientas y armas débiles. Pero se ayudaban con veneno.
Porque con una simple flecha no se podía matar un animal tan grande como la danta. Debido a que es muy fuerte y tiene mucha vida.
Entonces, en la punta de las flechas. se les echaba un veneno especial que se llama Curare.
Pero no era dañino para la humanidad. Lo que hacía era paralizar la sangre. Se usaba en animales grandes como el venado la Danta.
El mico es de gran sabor y de mucho alimento. Tiene calorías y vitaminas. Cuando la pilan le echan ají y sal. Es delicioso, la cabeza y los sesos. Todo se come. Buena comida.
Los cazadores eran quienes traían a las malocas los alimentos. Había un grupo que se trataban como servidores de las tribus mayores, llamados macus, que hoy día existen. Pero que ya no se tratan como tal.
Ellos eran los que preparaban todo. Arreglaban, moqueaban, sacaban leña, entre otras tareas. Para que todos comieran.
Antiguamente las tribus se dividieron en mayores, menores y los últimos que eran macú.
Por tradición los macús existían de cada tribu. Todas tenían su clan menor. El hermano menor era quien organizaba. Y el mayor quien mandaba y manejaba la salud.
Se preparaban para ser rezadores y extractores de maleficios. De acuerdo a sus conocimientos ancestrales.
Su sabiduría era transferida a través de los espíritus. La cosmogonía de la sabiduría de los dioses. Cada tribu tenía sus dioses especiales.
Ellos creían en algún sabio que les transmitía el conocimiento para curar los enfermos. A partir de ahí se va bajando de mayor a menor.
“Usted es mi hermano mayor”
Hasta el último grupo que son los servidores (macuces).
Las tribus mayores nunca manipulaban a los padres en la educación de sus hijos. Simplemente eran sabedores de sus rezos, danzas, cosas típicas y tradición. Lo mismo las señoras.
La servidumbre era quien criaba los hijos. Los engordaban, les daban de comer.
Y así sucesivamente cada grupo étnico, raza.
Cada tribu tiene su clan específico.
Los tucanos tiene su clan mayor. Los piratapuyos el grupo mayoritario se llamaba “Ugetara” quien domina toda la gente.
El segundo se llamaba “Suania”. Ese manejaba todo tipo de rezos y saberes curativos y plantas medicinales.
El resto manejaba construcciones, relaciones con otras tribus. E ir a luchar por las mujeres que les gustaban para traerlas.
Allá no existía el enamoramiento. Todo era a la mala. En medio de la pelea y la garrotera se la robaban. Y se las llevaban para otra tribu.
Así era la convivencia, y las relaciones con las demás tribus.
Cuando ya tenían hijos no había nada que hacer. Ya era relacionarse e incluirla en el trueque de saberes.
Unos fabricaban bancas. Otros balai, canoas. Cosas de las tribus indígenas.
El grupo tucano por ejemplo tenía el clan mayor como jefe. Y el segundo se relacionaba de acuerdo al mayor. Conservaban su respeto.
Y así sucesivamente se fueron dividiéndose en clanes. Y el último que son los macú.
Los piratapuyos somos originarios de peces del mar. Nosotros nos llamamos así porque somos peces. Y en lengua se traduce “waica”.
Nosotros vinimos de un origen ancestral. Desde la laguna de leche que se ha oído. Se nombra mucho.
No existe en el amazonas, el rio negro o el Vaupés. Sino del mar. Donde nuestros orígenes eran peces.
Un Dios en ese entonces dijo:
“Vamos a transformar en seres humanos. ¡Pero cómo lo vamos hacer! Si ellos son pescados”.
Así que un guía trajo en un barco guíos inmensos. Y ahí venían los Piratapuyos. Y muchas tribus.
Fuera de las que conocemos: como los guayaberos, Nucak, Guananos.
Estos se excluyen porque no nacieron en el lugar de nosotros.
Esos guíos duraron años, siglos transportándose.
Hasta que llegaron a un lugar específico legendario, místico, que se llama Panuré. Un raudal grande en donde habían cuevas y huecos inmensos.
Donde el Guio, en lo más hondo del agua, surgieron como personas en el rio Vaupés bajo.
A partir de ahí nacimos como Piratapuyos.
De acuerdo a selección de nuestro Dios, quien dio a cada uno un nombre. Tucanos, Desanos, Siriano…
Ahí fue la transformación en el agua. De peces a seres humanos.
Nuestros ancestros y antepasados para la cacería, la pesca y todo tipo de peligros que se enfrentaban en la selva. Muchos se valían de rezos y otros de las plantas medicinales.
Para evitar la picadura de serpientes venenosas. O simplemente para evitar el espíritu de la naturaleza.
El indígena considera que todo árbol tiene vida. Porque cuando usted lo corta, brota sangre o cualquier líquido.
La vegetación es rica en medicina. De eso se valía la gente para protegerse.
Para la noche sacaban unas esterillas finitas de un árbol para alumbrar. Y los arcos los usaban como arma fundamental para la cacería. Para matar lapas y especies menores.
De noche se cazaban las dantas. Pero en salados. Donde ellas llegan a comer especialidades que ellas les gustan. Hay de hierbas, tierra, barro.
Es ahí donde se aprovechaba para coger el alimento. Y cuando no se tenían herramientas, como anzuelos, se usaban trampas. Como un Cacuri, Matapi. Y se protegían con rezos. Y a través de las plantas.
Antiguamente, nuestros abuelos les tenían miedo a las fieras. A los tigres.
Pero ellos usaban su fuerza mental para destruir al enemigo. Puede ser del tigre o de un espanto.
Porque ellos utilizan su fuerza de protección. Y se enfrentaban a muchos peligros.
Pero hoy en día se está perdiendo mucho eso. Ya no existe.
No se sale de noche a casería por miedo. Porque no hay con qué protegerse. Ni siquiera para la serpiente brava.
Anteriormente bastaba solo con la fuerza mental. Y no les daba miedo. Sabían que la naturaleza les rodeaba como amigos de ellos.
Los conocimientos antiguos se fueron aprendiendo a través de selección de personas. De niños mayores de siete años.
Ya tenían clasificados qué iba hacer el niño. Llámese payé, un kumú.
O para manejar las medicinas, vegetal o tradicional: plantas medicinales.
Desde un comienzo el padre le ponía un carayurú en el ombligo. Que significaba que el niño iba ser grande en el futuro.
Por esto ellos a los siente años hasta los dieciséis años debían ser puros. Para adquirir los conocimientos ancestrales.
El purificamiento se hacía mediante unas ceremonias religiosas. Y los jefes de tribu y gente mayor les preparaban varas o bejucos especiales.
Los niños que iban a entrar a la pubertad hacían unas filas. Y les daban fuetazos. Y luego entre ellos mismos se daban fuete.
Mi papá contaba, que para que me dieran pasito, tenía que pegarle suave al amigo. Pero resulta que eso no era así.
Ellos hacían una dieta especial, donde empezaban a practicar rezos.
Y no podían tocar una mujer. De pronto hasta los 30 años. Y debía ser rezado. Porque se podía volver loco.
Un payé podía conseguir mujer. Pero también tenía que ser rezado por otro payé. Para que el poder y la sabiduría que tenían no se volviera en contra de él.
Por eso es que yo digo que ellos se volvían locos: “Que me persiguen” “Que me matan”.
Eso era grave. Si no se guardaba la dieta. Por eso después de los treinta años era que podían. Porque ya habían asimilado todo.
El yagé es un remedio de adquisición de conocimiento. El que toma yagé daba muchas visiones.
Por ejemplo cuando se va a danzar. En vez de chicha se toma yagé que significa vida, fuerza y conocimiento.
Por eso no se puede jugar con esa bebida. Y para tomar tiene que hacerse rezar. Si no se vuelve loco. Quien toma tres copas ve serpientes inmensas. Tiene visiones.
Pero también ve enfermedades. Mira dónde hay daños, maleficios.
Esta planta se siembra. Y crece un bejuco grande.
Cuando se saca la madre se pila, machaca, se le echa un poquito de agua y se cuela bien. Para que el líquido no quede con basura.
Se saca en una tinaja. No se fermenta sino que se toma al otro día. Porque tiene mucha fuerza.
La preparación es lo más fácil que puede haber. Del proceso queda un líquido negro. Y eso es lo que se toma.
Los sueños, muchos los consideran como un aviso de lo que puede pasar. Por eso después de un sueño fuerte, feo. Ellos inmediatamente usaban el tabaco para rezarlos. Para que no les suceda eso.
O después de que caía un trueno fuerte, se suponía que eran enfermedades.
Entonces hacían lo mismo con el tabaco. Y le echaban el humo a las mujeres y todos los hijos.
Eso son los sueños. Avisos de una realidad. Y si usted no se cuida y se protege cae enfermo. O finalmente se puede morir.
Según la creencia, cuando se sueña con una serpiente que lo va a atacar. Tenga por seguro que es un enemigo. Pero si usted mata la serpiente no pasa nada. Y si lo mordió algo malo le va a pasar. El sueño con serpientes significa enemigos, detención en la cárcel.
Antiguamente se interpretaba, que soñar con tesoros era una muestra de un futuro bueno en la vida. Que podía tener oportunidades de tener un futuro bueno. Una vida mejor, aceptable. Con comida que satisfaga las necesidades.
En momentos libres se dedican más a las fiestas tradicionales de alegrías y de conquistas.
Donde los hombres y las mujeres cantan. Para dedicarles a las personas o juegos autóctonos.
Para nosotros es sagrado. No dañar una laguna o sitios donde se pueden pescar o cazar. Es algo primordial en la vida de los indígenas y ancestros.
La maloca significa una vivienda de varias personas de una familia. Es un lugar sagrado de sabiduría, entendimientos y poderes.
Animal doméstico en la vida cotidiana, de los seres humanos indígenas, han sido los loros y los guacamayos. Que pueden compartir hasta que se mueran y nunca se van para el monte. Porque ya no pueden rebuscar comida como hacen los amigos del él.
El perro también es una animal doméstico muy fiel que cuida la ama, los hijos, la casa. Y sirve como guía para cazar. Porque siguen los animales hasta encuevarlos, para que el amo los vaya a coger.
En la etnia le tenemos miedo a la misma gente. Al ser humano pariente indígena. Es el peor enemigo que puede haber. No le tenemos miedo ni al tigre ni al diablo.
Porque el indígena de sola maldad. Y por ser buen cazador me pueden envenenar. Para que uno se muera.
Muchas veces mueren de viejas personas que no hacen daño. Pero los maldosos se mueren castigados por la misma razón de maldad. No lo matan sino que hacen una prueba. Y cesan ciertas partes del cuerpo. Se hierven en ají hasta que el tipo que hizo el mal se muere.
Según nuestras creencias, a veces muchos niños se mueren porque no fueron rezados correctamente en su nacimiento o desde el parto.
Porque se cree que los espíritus le cambiaron los espíritus de él. Y se mueren en dos o cuatro días. O una semana. O por la falta de alimentos y abandono.