Voy a contar una historia que se llama Danta y el Morroco y una señora.
En cierto día una señora indígena, una cuchita salió.
Había un árbol, un fruto natural.
Entonces ahí caían las pepas que consumen las dantas. Y cuando ella las iba a recoger se encontró con el danta.
Entonces la señora dijo:
“Como me gustaría comerme las tripas de esa danta. Y la carne”
Y la señora tenía un morroquito, que era su mascota.
Entonces la danta se le volteó y le dijo:
“Bueno. Usted me quiere comer. Vengase entonces meta aquí la mano, por la cola”
Y la danta abrió la cola. Y ella metió la mano. Y la danta la arrastró, como cinco lomas, a la anciana.
Entonces el morroquito regresó solo a la casa, a la maloca.
Entonces los familiares se preguntaron.
“¿Qué pasaría con la señora? Se fue a traer pepas y no regresó”
Entonces el morroquito se fue a buscar a su dueña. Duró como una semana. Hasta que encontró a la danta.
Y la danta tenía a la cucha encerrada. Y para que la danta soltara a la dueña el morroquito le mordió los testículos a la danta.
No lo soltó hasta que la danta se murió, y soltó la señora.
Y la señora pudo comer las tripas y la carde del danta.