Mi nombre es Graciliano Lima Díaz. Soy etnia Tucanos orientales.
Antiguamente nosotros hacíamos nuestros útiles. Por ejemplo en los canastos cargábamos yuca. Y los cernidores servían para hacer casabe.
El mata fríos era para secar la yuca.
En ese entonces como no había ninguna clase de ollas. Entonces hacíamos ollas de barro para todo lo necesario.
Acá en el Guaviare la cultura se ha civilizado. Y ya no hacemos nada de lo que hacíamos antiguamente.
Canasto en nuestro idioma le decimos “Pyi”, chinchorro “Punga”. Era donde nos recostábamos cuando llegábamos del trabajo.
Y lo más importante para nosotros en aquel tiempo eran las ollas de barro donde nosotros cocinábamos.
En Tukano le decimos “estebó”.
Los chinchorros los hacíamos de Cumare. La cama o camareta no existían. Los esposos dormían en un solo chinchorro.
Y cuando las mamás tenían bebés pequeños, dormían con ellos. Y el papá dormía en otros chinchorros.
Las malocas más o menos eran de 20 metros. Y tenían piezas. Y en cada habitación vivía una sola familia. En cada maloca vivía en un promedio de siete u ocho familias.
En las tinajas de barro moqueábamos pescados. Y cocinábamos jugo de yuca que se llama “Manicuera”.
Y preparábamos chicha. Era como si fuera panela hoy día.
Había una tinajita especial pequeña para la kiñapira. Y cocinábamos pescado con arto ají.
Tinaja para “Mingao” y hacer moñicas.
Tinaja para guardar chicha que era más grande.
Todos los días comíamos en la mañana kiñapira, mingao, casabe.
Cuando conseguíamos un animal grande, como Zorrillo o Lapa, eran pedacitos más grandes para todos.
Era un solo plata para todos. Y cada uno cogía una parte.
Y de tomar chibé o mingao. Cada olla traía su “Cuya” que es la misma tutuma.
Donde vivíamos nosotros para pescar usábamos mallas llamadas “Pusal”.
Se hacía una represa para que ellos quedaran ahí. O una antorcha llamada “Turi” para alumbrar. Se tapaba con unas “Yaripas”.
Y los peces quedaban engargolados ahí. En Tucano se llama “Geiker” hechos en cumare. Según el tamaño del pes así mismo se hacia la malla.
Para las aves, tapábamos bien con hojas un palo, con una piola y un bozal. Cuando el animal pisaba quedaba engargolado los pies en el bozal. Así cazábamos.
Para los peces hacíamos unas trampas que se llaman “Matapi”. Se cercaba un rebalse que estaba de medio metro. Y se dejaba la trampa ahí.
Otra que se llaman “Cacuri” nombre originario de Brasil.
Para sacar agua usábamos tasas de barro. La madera la utilizábamos para sacar jugo de caña. Algo así como un trapiche. Esto era muy importante y principal.
Hacíamos un estribo llamado “Ocono” hecho de palo. Y se les metían piedritas que eran las que rallaban la caña. Se le debía meter cada tres meses.
Tenía que meter “Juan soco” para que no se le salieran las piedritas.
Juan soco es un palo lechoso como palo de “Siringa” de caucho. Eso era lo que se usaba. Lo fabricaba otra tribu y se les compraban a ellos.
Habían canoas echas de palo en cedro amargo especial.
Estas se fabricaban cuando llegaron los colonizadores.
Por ejemplo yo soy de 1946 y en ese entonces ya existían esas herramientas. Desconozco del proceso de esto.
Según nuestra cultura fueron los Curas quienes enseñaron todo eso.
Las cosas más principales para nosotros eran los mata fríos. Para secar masa y yuca.
Y los tiestos para el casabe y la fariña.
Los abanicos para voltear casabe y cernir fariña.
Balai, también es para obtener casabe y fariña. Que en nuestro idioma es “Pyi”.
Hacemos también algo llamado “Mapiri”. Es un canasto donde metemos hojas y echamos fariña.
Amarramos bien y echamos candela, para que no se dañe tan rápido. Duraba más o menos seis meses.
Nosotros moqueamos pescados y hacemos el mismo proceso para que no se dañe.
Se hace una camareta y se les prende candela hasta que esté bien tostado. Un pescado bien moqueado dura seis meses. Y lo va consumiendo poco a poco.
En aquel tiempo las mujeres y los hombre les enseñaban a sus hijos a rezar, cazar…
Y más o menos a los 30 años ya debían saber todo. Y ahí si podían tener mujer de otra tribu.
Pero tenía era que pelear por ella. Y se las llevaban en un tubito llamado “Roba mujeres”.
Ellos usaban materiales para matar animales. Cuando había un animal grande le echaban a la herramienta algo que se llama curare.
Y cuando la flecha entraba en el cuerpo del animal y si se movía el veneno entraba en el cuerpo. El veneno actúa a los cinco minutos.
Eso era más o menos por ejemplo cuando un marrano toma jugo de yuca brava. Dura más o menos cinco minutos y muere.
Donde entra la flecha deja un espacio de cinco centímetros. Eso se le quita al animal y no pasa nada.
En cuanto a juegos tradicionales había uno en los que se hacía una rueda, saltando donde se decía “Buru si hayain” varias veces.
Y cargaban los niños hasta cierta distancia. Diciendo que cargaban bultos de “Carana”.
Todo esto en aquel tiempo.
También jugaban con arcos y flechas en los que disparaban.
Por medio de rezos les quitaban los poderes a otras tribus para que no usaran las armas en la maldad.
En cuestiones de artesanías. Ellos trabajan y les decían a sus hijos, que pongan cuidado. Para que aprendan así como hoy en día los maestros le enseñan a los niños. También con los cantos.
Nosotros ya no aplicamos casi eso.
Las labores de los hombre de tumbar monte y las mujeres de sembrar, limpiar, traer yuca, hacer fariña, chicha…
Los hombres hacían mata fríos, cernidores, canoas, pescar…
Antiguamente las mujeres no pescaban. Eso era cargo de hombres. Pero hoy día sí.
Nosotros hacíamos “Yapurutu”. Es una palma delgada especial para hacer esteras y trampas de pescado.
Esta palma por dentro tiene algo carnudo duro como “Chuapo”. Y se deja en agua para que se pudra lo que está dentro. Y queda como un tubo.
Se le echa peldare y se va cateando para que suene bien. Se forman dos tubos. Uno más largo que el otro. Y se forma un instrumento. Lo tocan dos personas y ya lo otro es el carrizo.
Carrizo
El carrizo se hace de una mata llamada bambú. De ahí se sacan unos tubitos y se construye el instrumento. Y para bailar carrizo se hace con parejas. Para que no sea tan complicado.
Hay unos bailes que se usan unos bastones. Es para más o menos veinte o treinta personas. Se necesita harta gente.
El bastón es un palo de guarumo pintado. Hoy en día ya casi no se utiliza. Y se está perdiendo la tradición.
En ese baile debe haber un jefe que canta. Y se forma una melodía con todos.
Hay alguien que marca los pasos y el ritmo, que es el jefe. Las mujeres acompañan bailando. Esto se hacía en grandes fiestas y solemnes.
Mucha gente piensa que el ritmo del carrizo es igual. Pero no es así. Eso lleva varios ritmos. Cuando ellos trabajaban formaban canciones. Y son los que se canta hoy en día en Panuré.
En aquel tiempo esa eran nuestras costumbres. Carrizo y yapurutú. Que se usaban en grande solemnes festejos.
Los bastones se usaban para darle algo a otra tribu. Eso se llama “Dabucuri” y se hace hoy en día también. Cuando se obsequia alguna cosa a otra tribu.
A nosotros no nos enseñaron. Pero salimos buenos para eso.
Por ejemplo, yo tenía un hermano que era bueno tocando instrumento más preciso carrizo. Pero a él nadie le enseñó.
Solo se oía hablar y uno va grabando y aprende.
Nosotros también. Había un Dios. Yo tenía un tío que decía padre eterno, hijo y espíritu santo. Esto lo decía antes de iniciar cualquier oración.
Hace mucho tiempo cuando no existían religiones ellos cantaban y nombraban un Dios.
El Dios que mi tío hablaba. Él decía que era un ser supremo, superior. Él decía en Tucano: “Yepa Majsa”.
El cantaba rezos y oraba igual que una persona.
Yuruparí
Quien dio el nombre “Yurupari” fueron colonos curas cuando llegaron.
Para nosotros eran unos instrumentos que usábamos cuando hacíamos grande solemnes, grandes “Dabucuri”.
Eran entre siete y ocho personas que tocaban los instrumentos (bajo, sonidos, clase de instrumentos musicales) que hacían estremecer la tierra.
Las mujeres no podían mirar Yurupari. Para nosotros es “Diablo”.
Eso son lenguas que hablan en Brasil, en las fronteras. No existe en nuestra cultura.
Por ejemplo esos aparatos los llamábamos “Miria” es un grupo de sonidos que tocaban en aquel tiempo.
Y que debían ser rezados. Para que las mujeres pudieran mirar. Tenían que ser rezadas.
Y barrer bien donde ellas iban a pisar.
Porque si no les salían sabañones. Y se les podrían los pies.
Un día miré cuando los Macusitos tocaban. Eran cuatro pero a mí nadie me rezó. Y no me pasó nada.
Los Macus son los últimos de los Tucanos. Nosotros para ellos somos más superiores.
Ellos mantenían en el monte y cada rato cambiaban de sitio. Nosotros le decimos Nuca Macu porque no tienen civilización.
Cuando nosotros llegamos a Panuré ya los guíos traían los instrumentos. Cuando ellos tocan se paraliza todo. Es algo misterioso.
Nuestros orígenes, donde empezamos a existir habíamos cinco, seis o siete grupos. Los guayaberos no hacían parte de estos.
Ellos nos dieron nombres y crearon todo lo que existe hoy en día. Todo venía en el barco. Y fue en el rio Vaupés.
Ahí una “Cauchera” donde nadie pasa. Hay un hueco de piedra donde sale agua. De ese lugar fue donde salimos nosotros.
Es el sitio donde empezamos a existir. Es algo sagrado. Algo que no se puede tocar. Y quedó en acuerdo entre nosotros.
En ese lugar se escucha un toque. Y todos se preguntan si de pronto hay gente allá. Para que toquen eso tan impresionante. No se puede mirar. No es fácil llegar.
Allá la gente se muere. Si lo hace porque la cauchera es muy brava. Allá debe de haber oro.
Donde nacimos nosotros salieron las siguientes etnias: Tucanos orientales con las otras tribus Desanos, Piratapuyos, Cubeos, Cirianos, Tatuyos y otros que no tengo presente.
En Panuré había una cachivera brava, brava. Casi en la mitad de esta ahí un hueco y nace agua. Nosotros llegamos en una canoa y traíamos todo ahí lo que usamos cada día.
En aquel tiempo cuando se iba en busca de materiales y alimentos nosotros silbábamos, cantábamos. Pensábamos en las muchachas.
Y cuando la novia estaba en una chagra, se tocaba una arpita. Para que ella escuchara. Ellos le cantaban sonidos. Solo toque.
Antiguamente cada cosa tenía una tinaja. Ellas se pintaban de amarillo y blanco para los alimentos.
Y hoy día se conserva la tradición para que la gente identifique que fue hecho por indígenas.
Hay un palo que es aceitoso. Y lo mezclamos con tizne y sale color negro. El rojo lo sacamos de un bejuco con hojas.
En Panuré hay una piedra donde esta escrito y dibujado toda clase de animales y cosas de nosotros.