Voy a contar una historia de Madre monte, que nuestro abuelo dice. Ese es diablo también.
Un señor. Hay verano grande. Un señor dijo:
“Vamos a barbasquiar pescado para comer nosotros”.
También ese madre monte vivía como gente. Con la mujer también.
En la mitad del monte tenía casa. Tenía de todo clase de animalitos. Todo.
Si llegaba la mujer y ella sacaba manivara.
Llegaba dar a ella a la mujer esa de madremonte.
Esa señora madremonte dijo:
“Uy… Esa manivara. Yo no como esa manivara. Yo no como nada de eso
Porque el que come eso, muerde mucho”.
Ella metió hasta candela. Lo metió todo esa manivara.
Después esta señora miró la señora. Ella miró y dijo:
“No es gente. Ella tiene patas de otra clase. Ella es diablo”
Y todo en ella era como todo raro. Las patas. Ella pensó:
“No. Ella no era persona propia. Ella era diablo
¿Yo cómo voy hacer?”
Llegó otro día. Ella dejaba en la hamaca ambos. La mujer y el marido dejaba la hamaca.
Colocaba la patita y sonaba como “cany, cany, cany”. Sonaba ahí así.
Y eso cuando ellos movían.
Ellos miraban cada ratico. Se paraban y miraban ese diablo.
Y amanecía otro día.
Esa madremonte dijo:
“Primo. Usted va con mi mujer”
“Yo voy con su mujer”
“Bueno. Yo lo espero”
Su mujer era gorda. Mujer de madremonte. Eso era grandota.
“¿Cómo vamos a hacer?”
Apenas ese madremonte llevó por ahí media hora llevando la mujer de esa persona.
La comió ese madremonte.
La mujer de madremonte iba por allá. Dijo:
“Espere todavía. Espere todavía”
Ella quería hacer el amor con él, en persona.
Dijo:
“Espere todavía. Llegamos allá”.
Y eso había arto caimo.
Le voy a dar este caimo a usted.
Vamos a comer primero. Después vamos hacer eso. Subía, bajaba, muchas veces.
Él tenía veneno y lo metía en caimo.
Ella comía y decía:
“Venga rápido. Hay arto. Vamos a comer arto”
Lo envenenaba a ella y bajaba otra vez. Envenenaba esa pepa y bajaba otra vez.
Ella comía y comía eso.
Comía y se murió. Se murió ese diablo.
Ese madremonte tenía una teta grandote. Aquí una teta grande.
El señor dijo:
“Madre monte se comió mi mujer. Ahora sí lo voy a matar usted”.
Sacó el machete. Le cortó teta a ella. Lo llevó hasta la casa de ellos.
Tenía arto ají. Y cocinó esa teta de la mujer.
Cocinó ese señor. Cocinaba y cocinaba esa teta. Metía arto ají. Y se fue frente de puerto.
Y estaba esperando.
Llegó madremonte. Dijo “uyy”. Ese viejo y madremonte dijo “uyy”
“Coma. Ya lo cociné. Coma”.
Bueno comió él. Comió y comió. Picaba mucho ají.
Esa pepa que él le hizo, ají, picaba mucho.
Bueno, frente a él tenía ese cañito pequeñito. Bajó ese señor y tomó agua.
Él está ahí. Hizo el veneno ahí. Envenenaba, envenenaba y soplaba y soplaba a él.
Y después ese madremonte se murió.