Así como yo estoy, nuestros abuelos nos contaban que nosotros hemos venido de oriente en el mar.
Allá encontraron lagunas de leche. Que de ahí aparecimos. Que vinimos del cielo. Que ellos bajaron.
Cada nadita llegaba a bañarse a la playa. Y volvía y subía otra vez. Como en forma de una copa.
Entonces Dios de nosotros nos dijo:
“No puede vivir acá en esta planeta. Acá en el cielo”
“Más bien vamos a trasladar tierra, al lado del Vaupés”.
Ellos se embarcaron en una canoa del guio. En barco de anaconda.
Para nosotros era canoa de Guio. Pero para ellos era una canoa de nuestros ancestrales. Era una canoa como un barco.
Ahí, un día dijo Dios:
“¡Vámonos, embárquese!”
En ese charco, habitaban muchos pescados. Eso saltaban.
Esos que saltaban, cuando vinieron, para llevar hacia arriba. Se metieron más de unos humanos.
Claro que ellos llegaban a bañarse más que todo. Eso un bicho raro. Un guio grande.
Entonces caía la escama de él. Hay más de una escama. La recogieron para hacer danza.
Ellos colocaban eso. Más de uno aprovecharon.
Y de ahí se embarcaron. Se vinieron. Se subieron arriba de amazonas. Se metieron por allá.
El guio era el que guiaba. Él sabía dónde era.
Pasaron Manaos. Pero en ese tiempo no se existía. Pacos Tapurucuara, que hoy día dice santa Isabel. Le decían así por la gusanera que hay. Tapurucuara es gusano.
Los historiadores cuentan eso.
Subieron para arriba. Se metieron y llegaron a las bocas de rio negro.
Anaconda subió allá al barco de Guio. Subió hasta piedra de cocuy. Pero ya estaba habitado por otros seres humanos. Ya estaba habitado.
Entonces regresaron otra vez y subieron por el rio Vaupés.
Subieron por el rio Tique y llegaron hasta un pueblito.
Hay un pueblito allá. Una misión que no me recuerdo. París Cachibeira.
Allá regresaron y no pudieron subir.
Era el raudal largo y vuelve y regresaron para Vaupés otra vez.
Subieron. Pasaron a Caracua y llegaron a Panoré. Un raudal largo. Imposible navegar. Ahí fue que quedó barco de nosotros. Un barco grande.
Entonces, mi abuelo Piratapuyo era poderoso. El más poderoso de cualquier tribu de nosotros, que hoy día habitamos.
Entonces mi abuelo vino con la hermana.
“Bueno hermano aquí no podemos subir. Para subir el río no se puede. A este lado tampoco hay muchos animales, que devora”
Por el río hay un charco que habitaba piraña grande. Gigantes.
Entonces dijo:
“Usted tiene bastón de mando”
“Uusch” toco como un túnel. Aparecieron más arriba del raudal.
Salieron allá muchos paisanos.
Allá habitaban otros seres humanos, otros anacondas, otro guio.
“No. Yo voy a llevar paisanos míos. Voy a llevar. Por eso yo existo. Voy a embarcar con mi canoa. Con mi barco”
Él fue que siguió, y nos trajo. Embarcó a todos los seres humanos de nosotros. Pero no era propio humano de hoy día. Era espíritu.
Ellos no necesitaban hacer desayuno, almuerzo y comida. Solamente vivía con yagés y saberes de tabaco. Con eso mantenía ellos.
Llegaron. Subieron. Pasaron sus raudales. Hoy día Carurú, Villa Fátima. Hoy día son pueblitos.
De ahí llegaba parte de Santa Cruz. Ahí se ve donde cayó el barco. Hoy día ahí se ve. Donde pasaron Mitú.
Mitú quiere decir Cachibera de Pajuil.
Ellos subieron un poco de raudales y llegaron hasta Yurupari. Y ya estaba habitado.
Y bajaron a Mitú y Santa Cruz.
Ahí quedó el barco de nosotros. Ahí está el barco. Hoy día se ve. Eso me dijo un paisano.
“Está ahí. Ahí se ve.”
En verano ahí se ve un barco grande. Puro de piedra.
De ahí nosotros, nuestros ancestros, retrocedieron y se metieron al lado de raudal.
Arribita se metieron.
Ahí o más abajo. Otros como en forma de canoíta de piedra.
Hoy día se ve mi sitio sagrado en Teresita.
Y más arriba hay otro caño que se llama caño Maku. Y se reparte el caño. Y el caño Basá.
Y allá está canoas de tukanos. Pero pura piedra.
Hoy día es una canoa grande. Idéntico a canoa de sitio sagrado de nosotros.
Ahí hay estatua de dos abuelos. Abuelo y abuela.
Ahí dentro de teresita. Ahí dentro encontramos eso. Las canoas de nosotros hechos de piedra. De ahí dieron vueltas. Mi abuelo formó vida humano para engendrar a nosotros ya.
El don espiritual de nuestros abuelos. Ellos no era humano. No se podía hacer para engendrarse. Así para tener hijos.
Entonces él después de dar tantas vueltas llegó a sitio sagrado allá adentro de Teresita de Piarimiri. En el puro raudal, adentro. No está lejos del pueblo de Teresita. Por ahí una hora por mucho.
Este es el sitio sagrado de nosotros. Ahí ya estaba formando nosotros como humanos. Antes éramos espíritu en ese sitio en ese momento ya nos volvimos humanos.
Antes vivía solamente de fumar tabaco. De mambe de coca. Eso era comida de ellos. Y otros rezos. Eso eran famosos.
Y tenían yopo para oler. Para dar forma a mundo espiritual que dice usted. Para ver cómo está este mundo.
Ellos sabían mucho. Somos sabedores.
Ahí fue donde quitó él, cómo llamamos vestido de él. O sea se tiró. Se formó ya humano. Ahí fue.
Otro dice que es hijo de él. Ahí fue que se formó humano.
Él engendró un hijo. La abuela de nosotros formó un hijo. Él fue que consiguió dos señoras, dos hembras. Una concubina y una propia.
Mi abuela fue Desana. Y la otra también era Desana. Y él engendró. Tuvo un hijo mayor.
Y el segundo hijo con la concubina.
Después tuvo otro. Se formaron muchos.
Consiguieron hijos, mujeres. Dieron muchos hijos. Mujeres aparecieron. Algunos tenían mujeres.
Ahí fue que se multiplicaron más. Hijos, nietos, nietas. Y así ya aparecieron más mujeres.
Claro que cuando llegaron del barco ya embarcaron pequeños hijos. Tenían hijos pero no eran de este mundo. Eran espíritu.
Yo no sé del mundo espiritual. Mi Dios dejó todas las comidas. Dejó yuca, plátano, maíz.
De tres clase de maíz: maíz amarillo, maíz blanco, maíz rojo. Y otra tabena. Algunos dice ñame.
Batata, chontaduro. Pero estos lo consiguieron después.
Esto habló umari. Esto no es de este mundo. Lo robaron de otro lado.
Y también muchas clase de yuca: blanca amarilla y otras para sacar almidones. Ya existían.
El señor Dios dejó todas esas semillas.
Y uva, que hoy día se dice caimarones. Todos los árboles frutales: caimo. Él dejó todo, a nuestros seres humanos: patabá, wasai, moriche.
Todo era para nosotros: piña, yuca dulce. Nuestros abuelos le dicen “macacera”.
Y otros productos.
Y rezos. Medicina tradicional. Ahí fue que enseñó todo.
Para hacer Dabaucuri. También el mismo Dios hizo último Dabucuri de Patabá al lado de Vaupés.
Ahí fue que nos dejó solos. Huérfanos. Se fue y no volvió más.
En ese sitio sagrado donde yo digo. Donde esta túnel. Ahí está nuestro abuelo y abuela.
Entonces allá está el sitio sagrado de nosotros. Ahí fue que transformó en humano. Ya para engendrar. Para hacer más nietos, hijos.
Y él era poderoso. No era de este mundo. De esta tierra que nosotros que vivimos hoy día.
Abuelos de nosotros era así. Los demás tribus, cada tribu sabe como llegaron, como son los abuelos de ellos.
Nuestros Piratapuyos es así.
El idioma de nosotros es así.
Hablaba mi papá, enseñaron rezo, medicina y todo.
En ese sitio hay muchas cosas. Hay cosas de valores, que digamos piedras preciosas. Hay oro, diamante.
Pero que no le puede tocar. Y hay otras cosas por ahí de valores. No se puede tocar nada.
Las cosas del mundo espiritual. Eso protege nuestros abuelos. Ellos cuidan esos sitios sagrados. No se puede hacer bulla. No se puede tocar, jugar, allá. Nada. Calladito.
Sitio sagrado es sagrado. Así me contó mi padre.
En ese tiempo, cuando eran nuestros abuelos que manejaban casas grandes. Casas malocas. Pero hoy día ya estamos perdiendo esas tradiciones.
El que dirigía, él tomaba un bastón de mando. Y ahí los que decimos, que tenían muchos poderes nuestros abuelos.
Ellos eran que manejaban a esa gente. A esas personas.
Una maloca no era de cincuenta metros. Era de cien metros. Así como la cancha de futbol.
En la mitad no se miraba. Era oscuro.
Muchos hijos, nietos. Y ahí enseñaron los saberes los payeses.
Traía yopos poderosos. Para oler, mirar. Para entrar en mundo espiritual y tener visiones.
Todo eso hoy día estamos acabando.
El mando de esos poderes es de arriba.
Para ser mayor, habitado como un rezandero o Payé que soplaba. Que echaba agua. Y otro danzador. Y otros secretarios de los sabedores.
Y otros muchos insistían de medicina y otros poderes.
A cada uno de nosotros atendía Payé. De lejanas tierras llegaban a visitar gentes que habitaban a diez kilómetros, veinte kilómetros, cinco horas, diez horas.
Y llegaba a buscar a Payé. Y allá llegaban, lloviendo mijo. Llevaba a sanar la vida de otros seres humanos enfermos.
En ese tiempo tenía muchos poderes. Él sanaba la vida de paisanos enfermos.
El pueblo Piratapuyo lo protegía un Payé propio. Sabedor propio.
Él ya sabía cuándo van a atacar a otros enemigos. Él ya sabía.
Él le protegía. Devolvía el mal al enemigo.
Si no sabía el de la otra tribu. Si no sabía él se muere.
Caen tempestades, vientos, huracanes. Y la maloca se prendía como fuego, candela.
En ese tiempo castigaba así.
Y algunas tribus se trasformaban tigres, guíos, animales para atacar. O seres secuestradores como humanos. En ese tiempo existía. Hoy día ya no existe.
Mi abuelo trasformaba hasta guíos, tigres.
Solamente necesitamos nosotros cambiar gente, cuidar a la gente, eso no más.
Aquí en la maloca se dirigía el Payé o el Kumú. El mismo sabedor dirigía la comunidad.
“Bueno. Vamos hacer trabajo”
Una señora del mismo payé, cuidaba las mujeres.
“Vamos hacer hoy día arrancar yuca, a cuidar las chagras o desyerbar”
O “Mañana vamos hacer esto”
Algunos: “Los hombres van a ir a pescar a mariscar”.
Ya por la tarde se reunían, comían. En un solo banquete. Con hoja. En ese tiempo no existían platos, ni cucharas, ni nada encima de casabe.
Algunos lo repartían. En ese tiempo existía así.
Si el señor era que daba todos esos oficios. Él que manda en la maloca. Era el cuidandero de él.
El Payé de hoy día no hay. Porque hoy día no somos propios Payés. Hoy día somos Kumú. Somos rezandero. Somos curandero también.
Pero si hace falta el Kumú, la comunidad no tiene nada.
Cuando se enferma una niña, un niño, un adulto. Ahí está para curar, para sanar.
Si no. No tenemos nada. Sin un Payé, no hay nada. Está como muerto. Eso es así.
Nosotros los Kumú, curamos solo con rezos. Con tabaco. Con hierbas, y otras cosas.
Curamos hoy día así. Algunos chupan también. Sacan lo males que uno tiene. La enfermedad: dolor de cabeza, dolores de espalda, rodilla. Siempre cura.
Sopla con algo, con tabaco. Y así sacaban las enfermedades.
El solo rezo con agua, también. Y otros dolores.
Cada día conservamos el niño o niña recién nacida. Nosotros protegiendo apenas naciendo ya. Protección para que no sufra nada.
Las mujeres también. Las mujeres después del parto. Para que no sufran nada. No caigan nada de enfermedades así.
Ya una señora cuando está así en vientre. Ya está protegido su bebé, niña o niño. Ya está protegido para que nazca bien. Sin problema. Sin nada.
A veces hay niños que recién naciditos se muere. Y para eso se tenía que proteger.
Si no lo tiene la protección, el niño o la niña, recién nacida, no vive para contarlo. Se muere o se enferma.
Por ese motivo hay que protegerlo. Hacer desahumerio. Hacer algo de protección y no se enferma el niño. Nace bien. Sano.
Él nunca cae enfermo de eso. Que está muriéndose hoy día los paisanos de Guajira. Hay que rezarla el corazón del él. Para que no suceda. Hay que darle sangre de los poderosos de los hijos de Dios, por medio de los rezos.
Y así los nietos crecen sanos. No se enferman casi.
Un kumú es capaz de dominar a Payé, por medio de rezo.
A veces hay Payés que no saben rezar. Solamente ver visiones. Eso si ve algo.
Ellos si saben que va hacer maldad. O me va acabar conmigo. Ellos ya saben de la amenaza.
Hay otros más poderosos. Kumús para hacer daño a Payé.
Hay payé malo, y payé bueno. Hay Kumú malo y Kumú buenos. Así estamos nosotros hoy día.
La presencia de danzantes especialmente para danza. Ellos también saben. Ellos no son curanderos, no son payeses.
Son especialmente danzadores, de carrizo, de danza con palo y otros instrumentos.
Ellos saben. Pero uno no sabe de lo que saben ellos. Cada uno de ellos tiene su trabajo. Lo que es danzantes tienen sus capitanes, sus mandos.
Este es lo que yo digo. Cada uno sabemos nuestros saberes.
Los danzadores tienen conocimiento para presentaciones de danza. Ellos saben mucho, para tocar carrizo, danza. Otros instrumentos de Yapurutú.
Eso no se puede saber todo mundo. Los sabedores son de ellos. Cada uno tiene sus saberes de Yapurutú, Carrizo, Danza de Mabaco, de Morroco, de Cacho de Venado.
Hay otra flauta que se llama enamorador. Dice que es mosquito enamorador de mujeres.
Yo no soy payé. Soy kumú rezandero.
Usted me puede contar así como está. Sufro, esto, o aquello. Esa sabiduría nos dejó nuestros abuelos. Somos rezaos para ser curanderos. Ellos nos dejó rezado con poderes.
Hoy día ya sabe uno que enfermedad tiene. Que hierba hay que darle. Ya tenemos sabiduría. Ya para curar la gente.
Eso mismo es el poder que Dios nos enseñó a nuestro abuelo. Y ellos nos enseña a nosotros. Ya quiere acabar. Porque hoy día los nietos no habla nada de nuestros idiomas.
Pues a uno los saberes de nosotros hay espíritu. Le enseña también en el sueño.
El habla: “Hay que sanar esto. Hay que curar esto”
Le habla. Le da poderes a uno también. Esto es lo que yo digo.
Mucha gente tiene otro conocimiento. El mundo espiritual es así. Es los saberes de nosotros, los antepasados. Así estamos.
Si ese señor, en el sueño sabe muchas cosas. Él puede ver lo que va a suceder. Lo que va a pasar.
A veces uno ve algo, un sueño. Mal de antes de morirse nuestros hijos, familias cercanas, otros amigos, mujeres. Uno ya ve todo. Ya ve muerte acá. O van a velar acá. Ya sabe eso.
Es todo lo que yo digo. Uno ya sabe todo lo que va pasar. Y lo que va a suceder.
Ese sitio se llama sitio sagrado. Es una maloquita aparte, afuera. Donde no suene nada, ni ladra los perros. Ahí se concentra uno. Ahí donde enseñan los maestros.
A uno le dice va a suceder esto. O va haber pelea. En la fiesta va a pasar algo mal. Uno ya sabe. Sí. Eso le enseñan todo.
Bueno nuestro abuelo no murió así como morimos hoy en día. Él murió muy diferente.
Mi abuelo Piratapuyo formó un cementerio cerca de Teresita.
Ellos dieron mucha vuelta. Ellos no vivían en un solo sitio. Sino vivía unos años, diez años, veinte años se iba para otro sitio. Y dieron vuelta y llegaron cerca de teresita.
Hoy día antes de llegar. Los curas estaban por allá en Micurón. Cerquita del pueblo. Por ahí cinco o seis kilómetros de Teresita. Por ahí si esa gente habitaba.
Y ya se reunían y se hacía fiesta de danza de dabucuri. Y se repartía cosas de pescado, de animales, de gallinetas.
En ese tiempo comían muchos animales de pluma. No existían anzuelo, ni nada.
Ellos pescaban solo con trampa. Y así vivían nuestros abuelos. Tomando chicha, hacían fiesta danza y así habitaba ellos.
Nuestro abuelo piratapuyo antes de moriste él formó un cementerio.
Ya estaba cerca de nosotros. Era católico ya. Él murió. Pero no murió así como de otras tribus que hoy día nos morimos. No.
Él dijo:
“Ya viví muchos años con ustedes. Hoy día me tiene que dejar tal parte”
Había un sitio sagrado, como una praderita, limpio.
“Me deja allá hijo”
Todo mundo lloraron. Los hijos mayores. Los nietos.
Lo llevaron a él, bien plumado, bien adornado, con mando de bastón.
Lo dejaron en la mitad de la sabana.
Lo dejaron. Lloraron y se vinieron.
Un hijo de él. Otro hermano dio:
“Se me quedó mi cuchillo”
“Váyase allá está donde quedó nuestro padre. Valla recójalo”
Bueno, él salió y ya no estaba el cucho.
Se había metido hacia abajo. Se fue así. Vivo. Nuestro abuelo Piratapuyo.
“No hermano. Ya no está nuestro padre”
Fueron a mirar y ya no estaba.
Bien plumado se fue él.
Dijo que ahí enterrara solamente los hijos de Piratapuyo. Los hijos de Piratapuya. Eran nietos de él.
Fueron de otra tribu que enterraron. Fuera de cementerio. Ya cuando se muera.
Ellos iban a visitar a los amigos. Se enfermaban y se morían.
Allá los enterraban. Ahí en el cementerio que él formo.
Por la tarde se iban a las cuatro o cinco de la tarde. Que él miro el ataúd estaba botado por fuera del cementerio que enterraba allá.
Así formaron ellos en ese tiempo. Ese cementerio está todavía. Está más arriba de Teresita. Ahí existe todavía ese cementerio.
Como nosotros, los abuelos, nuestros amigos, nuestros primos. Estaban en Terecita.
Y como no se puede ir a enterrar allá. Tenemos otro cementerio en terecita.
En ese tiempo, un muerto, sea un sabedor, un paye o un curandero. Si tenía algo de instrumento que danzador le echaba con él. De danza, bastones mando.
Lo que es sabedor le echaba cosas que partencia al señor. Lo que es Kumú también.
Todos los saberes que él tenía, para cargar algo, los instrumentos, le echaba. O vestidito, traje. Ají y todo le echaba. El ají para enterrar.
La luna
Para nosotros, la luna es solo para alumbrar. Donde habitábamos, las estrellas alumbran también.
La creencia de nosotros, no adorábamos ni estrellas, ni luna, ni el sol. Solamente las creencias de Dios.
Nosotros que hemos venido del barco. Venimos del barco. Creemos en un solo Dios. No más.
El significado de nosotros, nuestros abuelos, ellos hacían estudios a las estrellas.
“Tal parte va a haber buen verano o va a llover”.
Ellos eran los que estudiaban.
Entonces la luna o las estrellas indican todo.
“Va a haber buen verano”
Y la luna se miraba para ser buena pesca.
“Va a haber buenas cosechas. Va a ser abundante”.
Ellos sabían todo eso que leían en las estrellas. Ellos, nuestros sabedores.
Nuestros ancestros, los abuelos decían:
“Es tiempo de estudiar las estrellas, la luna”
“Ya es tiempo de pesca, de marisca, de cultivar nuestra comida. Tiempo de derribar. De quemar”.
Eso era lo que existía en ese tiempo. Ya sabía que va llegar el invierno.
Ellos sabían mucho. Era cierto lo que decían los abuelos.
Nuestros abuelos tenían unos guerreros rezados.
Rezaba y a ellos los metía bajo el agua. Siete de la noche a las diez de la noche. Luego sacaba para que calentara la candela fogata.
Al rato, una hora o media hora, al agua.
Ellos rezaban. No era así nomás. A los guerreros buenos, ellos rezaban.
Después de cumplir sus deberes, le daban arcos y flechas o una cerbatana.
Esos guerreros no era así nomás. Ellos saltaban cinco o seis metros. Saltaba y le clavaba sin hacer nada.
Hoy día uno no salta nada. Eso era guerrero propio. Eso forraba como cuero de danta.
Eso tenía otro nombre animal que era más poderoso.
Él solo peleaba, le flechaba, forraba como cuero de danta. Acá cuero ojito no más.
Ellos flechaban pero no entraba. Había mucho guerrero.
Las armas para pelea de nosotros los indígenas: hay arcos, flechas, cerbatana, bastón de mando.
Hay otro juego que es para chuzar no más. Ese es danza y curare, veneno. Con eso ellos peleaban. Y nuestros abuelos atacaban con veneno.
Ellos usaban arquito pequeño, pero no era muy grande. Canasticas de cien dardos de eso, cada uno.
Ellos echaban veneno, para atacar los enemigos. Y otros garrotes. Eso por ahí los garroteaban los enemigos.
Los Payés hacían caer tempestades. Por medio de eso peleaban nuestros abuelos.
Hoy, esos venenos para peleas, es para cazar animales.
Si se tira al agua ese veneno, no vale nada. No sirve.
Nuestros abuelos enfrentaba. A veces llegaban de lejana tierra los curripacos. A veces otras tribus tukanos. Y otras tribus Desanos.
Peleaban con los cuñados de ellos. Se reunían y peleaban.
Nuestro abuelo era rezao. Ellos pelea aparte y ha matado mucha gente.
El guerrero de nosotros era rezado. Poderoso. El piratapuyo también era poderoso. No se igualaba.
Por ejemplo ellos no se igualaban. El mando de ellos no se disminuían. Quedaban neutros.
Ahí ambos lados. Pero siempre dominaban nuestros abuelos.
Por eso se respetaban mucho a los piratapuyos. Los respetaban. Eran poderosos. Guerreros poderosos.
Mujer Piratapuyo
Bueno las chinas de mujeres, es un poco difícil. Y ellos Vivian mucho tiempo.
Nuestra abuela, una mujer que hacía muchas cosas. Hacía chicha. Hacía danza también. Hacía de comer.
Hacían muchas cosas. Traían yuca, plátano, maíz, caña, otros productos. Tabena, ñame.
Traía eso y cocinaban. Para todos cocinaban. Hacía chicha.
Las fiestas era la que dirigía la mujer de un Payé. Así mantenían.
Ella era la que dirigía las demás mujeres. Esa señora, la mujer del Payé. Era la encargada de llevar quiñapira, pescado moquiado, carne moquiado, pilao, cocinado, todo eso. Chicha de chontaduro y de otra chichas.
Esa era que encargaba eso.
La mujer de nosotros los indígenas se encarga de traer yuca, rayar. De hacer casabe, fariña. Cocinar pescado, y otras cosas que repartía.
Esa era la encargada de hacer trabajos, muy aparte las mujeres.
Nuestro abuelo contaba que un año era un verano, dos veranos, tres veranos. Eso era el año.
Cada uno que contaba dedos de manos, o las patas o pies. De estos que contaban los abuelos.
A veces amarraban un nudo o una cuerda.
“Tanto verano es un año. Otro verano es otro año”
Así era que contaban en ese tiempo.
El señor se iba por allá por esos lados del Brasil. En ese tiempo no existía Brasil. Solamente tierra de nosotros.
Bueno el señor duró cinco años y dos lunas, decía. O tres lunas. Y volvía otra vez.
Y la casa era de él. En ese tiempo no le quitaba nada cuando se va. Ahí están las cosas de él. Todo. Respetaban. La chagra, la comida, todo.
Hoy día no. No puede abandonar.
Ahora, ellos sabían también, que a media noche se hacía los estudios de las estrellas.
Cuándo aparece luna. Cuándo viene. Cuándo es media noche. Cuándo empieza el amanecer.
Entonces cantaban los gallos también. Son las dos de la mañana. Ya está madrugando. Son las tres.
Entonces ellos se bajaba y se bañaba. Por eso no se envejecía casi.
Hoy en día no bañamos nada. A las cinco, seis, siete, cobijado ahí. Por eso envejecemos más rápido.
Los de antiguo duraban más de cien años. Hoy día no.
Ellos si alistaban comida. A las seis de la mañana ya estaban comiendo, desayunando. Todo mundo.
Otro que cazaba traía carne molido, pilado mejor dicho.
Otro llevaba pescado, quiñapira. Otro de otra forma moquiadito. Llevaban todo para todos.
Otra seña para amanecer es que hay unos grillos. Otros bichitos: “titititi, taaaa” y se iba.
Entonces decía:
“Ya está amaneciendo”
Después de las dos de la mañana, hay otro bicho también que canta. Otro pájaro, un chiraquito. También canta. Bueno “ya está amaneciendo”. Dice.
Y otros animales raros también cantan. Ellos ya sabían. “Ya está amaneciendo”. Así era en ese tiempo.
Nosotros de madrugada vamos a bañar para no envejecerse tanto. Y vomitaba con agua, o con bejuco. Con medicina tradicional. Para no envejecer tanto. Ellos vomitaban.
Hoy día, no hacemos nada. Por eso envejecemos tanto. Vomitar era costumbre diaria. Para vomitar con un bejuco. Para limpiar todo el órgano. Todas las cosas que uno come.
Eso era costumbre de nuestros adultos. Protege mucha salud. Se protege con ají.
Hoy día sin ají no se protege el cuerpo. El ají protege el cuerpo para la salud. Para los bichos, lombricita, amebas. Para que no sucedan tanta enfermedades. Cuerpo limpio. Nada de enfermedades.
Y vive el hombre sano. Así es. Cosas de ají. Es muy muy bueno.
Y parte de ají utilizaban nuestros abuelos. Para no envejecer. Tanto para que salga la cara más brillante. Para proteger arrugas y todo eso.
Eso era lo que utilizaba nuestro abuelo. Ají para protección. Para que no salga tanto barro, ni espinillas, ni manchas en la cara, ni nada de eso. Eso era que ellos usaban.
Nuestros abuelos mantenían cara limpia. Y bueno para pintar también con esos ají pintaban bien. Si no ha olido de ají no pinta nada.
Así como yo. Yo no alcancé a oler nada. Olí, pero poquito. Como me dolía mucho. Entonces no pude seguir más.
La fórmula es el ají bien madurito. Y lo otro medio verde tiene que utilizar también. Es muy bueno para retrasar el envejecimiento. No se envejece casi. No se arruga casi.
Hay fórmulas de ají. Uno muele para comer y también echa quiñapira. Eso cocina ají. Y esa es todo lo que yo digo. Eso protege mucho. Ají muy bueno.
Ají se consume en nariz no en la boca, con agüitas se huele uno. “Chiiii, Chiii”. Ese es el olido de ají. Para protección. Para todo eso. Eso era que hacía.
Descanso Eterno
Después la muerte de nosotros, nosotros tenemos sitio de llegar.
Así era sin bautizar en ese tiempo. En el Vaupés a Terecita llegaba. Y “eeeshhh, eeee”. Él gritaba. Y era sitio donde llegar. Casa de nosotros.
Entonces el loro que criaba uno. Este ya está para morirse. Olía a feo.
“Yo no voy a traer nada. Yo no voy a cruzar”
Entonces este que suena ahí muchiloro.
“Yo si voy a traer a mi amo.”
“Él no está muerto. Él me da buena comida. Voy a traer”.
Cruzaba. Allá llegábamos sitio sagrado donde llegar nosotros. Casa de nosotros. De nuestros antepasados.
Y ahorita somos ya bautizados. Así como dice usted.
En nuestra creencia hay malos. Hay buenos. Hay otros malos.
Por eso yo no sé cuál camino será.
¿Será que se va, se pierde, se esfuma, y anda en este mundo como espíritu?
Entonces los que son buenos va a sitio de nosotros. Sagrado. Allá llegamos. Eso es todo.
Ahí vive ya. Ya sigue uno vida.
Yo no sé cómo será. Dicen que allá vive bien. Uno espiritual dice. Una vida espiritual.
Si yo no sé cómo será así. No se vida espiritual, ya.
Mundos espirituales
Nuestra selva insiste muchas cosas. Árboles son como humanos también dicen. Tienen vida.
Por eso mi papá decía:
“Cuando tumbamos árboles. Ellos le castigan. Le da dolor de cuerpo. Todo ellos son humanos. Ellos tienen vida también”
Árboles tienen medicina, Hay de toda clase medicinales. Árboles frutales.
No se tumba. Eso son seres vivos también. Como si fueran humanos también. Y así decía mi padre.
Eso no se puede dañar por necesidad nosotros. Tumbábamos para sembrar comidas yuca y otras cosas. Esos también son como seres humanos. Y los animales también.
Los animales también son poderosos. Algunos no se pueden comer. Nuestros abuelos no comían danta, venados, ni otros animales grandes. Ni pescado de cuero. No se comía.
Pues si son hermanos. Uno no se comía un paisano, decía. No se podía comer. Son carne humano decía. Son también humanos.
Los payés mira cuando un tío mío fue matar, a cazar. Salió una venada a sacar agua. Eran unos humanos muchachos. Él no lo mató. Se asustó.
Dijo: “Esos también son humanos. Danta lo mismo. Los animales son humanos también”
Algunos no lo matan porque saben que son humanos. Algunos si no respetan.
Si para comer en la selva hay muchas cosas. Hay bichos raros. Hay madre monte. Hay diablos.
Pero no son de este mundo. Sino de otro.
Hay culebras. Hay tigres. Hay mucho animal que le da miedo a uno.
Si. Muchas veces caen tempestades. Es en la selva: ventarrones. Los árboles son capaz de matarlo a uno.
Muchas cosas que existen en el mundo. Pero si él tiene poderes hay que rezarlo también. Para protección. Para calmar.
Si. A ratos se calma. Es peligroso.
Cuando cae tempestades mata a seres humanos.
Nuestros abuelos usaban eso por medio de payés. Ellos hacían caer rayos en la maloca. Hacía prender castillo.
En ese tiempo usaban muchos poderes. Yo respeto mucho eso. De lo que es tigre. De lo que es pantera. Lo que es venado colorado.
Nuestro abuelo dice:
“Tigre de venado ese colorado. Otro espanto aparece. Le tenemos miedo. Aparece, pero si insiste, la verdad más de uno lo ha visto por allá. Es muy peligroso”.
El tigre es un enemigo de nosotros. De pantera. De otro tigre colorado. De culebras. De otros animales.
El tigre también es casi humano. Él tiene sus poderes. Tigre es un gran personaje. Él tiene sus poderes. Es capaz de dominar a los humanos.
Si hay gente que también tiene sus poderes. Sopla un tabaco y calma a él. Su rabia.
Para nosotros es otro dios. Ya ese tigre y otra clase de pantera. Y otros tigres que no hemos visto.
Hay otros animales más peligrosos que aparecen en la selva. Pero hoy día no se ve. Ellos aparecen cuando uno chamusca un animal. Ahí vienen ventarrones. Viene cayéndose árboles.
Y las personas que sepa rezarla ahí trancan. Si no. Se muere ahí. Mata los árboles o esos animales le devora a uno. Así decían nuestros antepasados.
Que en la selva que forma como humano. Eso es un diablo que si hay.
Diablos existe. Pero en la selva parecen humano.
Hay madre monte. También existe. Hay mucha gente que ha visto. Yo si nunca he visto. Pero yo he recorrido mucho.
Es peligroso el poder de los sabedores. La serpiente coral puede ser capaz de morderlo a uno.
Puede formar otro bicho. Otra clase de animal.
Si. Son peligrosos. Son venenosos. Si existe. Yo sí creo mucho esto.
Rieca es más peligrosa. Salta acá. Y llega acá. Y cuatro narices acá nomas. Y el otro parecido a cuatro narices.
Fuera de eso, hay como diez clase de culebra aquí en la selva. Venenosas.
A eso es que yo tengo miedo. A eso sí.
La rieca tiene su misterio. También es muy poderoso. Tiene mucho veneno muy poderoso. Tienen sus cuentos también, de la rieca.
Historia de la Rieca
Resulta que un día fue a cazar un paisano a la selva. Él murió. Una culebra lo mordió.
La hembra rieca dijo: “¿Usted porque lo mordió?”
“No. Por ahí jugando”
Para la rieca macho era juego.
“Eso no es juego. Eso no debe ser. A los humanos hay que respetarlo. Así como respetan ellos”
Rieca hembra fue, sacó una cáscara de una varita de pesca. Y una cáscara de raíces de platanillo del monte.
Lo trajo. Le masticó y le echó ahí. Rieca era como humano. Con eso se curó el muchacho. Despertó y lo mató a rieca macho.
Eso hay mucho remedio para eso. Para rieca. Rieca hembra misma enseñó para curar eso.
Cura es raíz de platanillo de monte y cáscara de una vara de pescar. Por acá casi no hay de eso: una vara de pescar color negro. En el Vaupés y en Calamar si hay.
Entonces con eso le curó.
Fuera de eso hay otro bejuco que tiene leche. Ese es propio para curar mordedura de rieca. Y santo remedio.
Eso cosa de lapa que tiene carne medio negro. Eso es propio de rieca.
Un señor trajo una lapita. Y al otro día estaba una rieca grande, se formó donde había dejado la lapa.
Eso es lo que creemos nosotros. Porque en el pene de lapa, arranca uno y hay hasta colmillos. Dos colmillos de rieca.
Eso si yo creo que es cierto. Desde que uno mata lapa, usted manda a revisar el pene de lapa. Allá esta colmillo. Si es cierto. Ese es peligroso.
O sea se transforma la lapa en rieca.
Rieca también forma lapa. Usted puede ensayar: Coge rieca grande y al otro día hay sentado una lapa. Eso tiene su misterio también.
Hay muchos animales también: el Guio, Anaconda Grande, Tonina. Tienen su misterio.
Los pequeños también. Hay otra toninita pequeño. Hay otro guio pequeño. Hay muchos misterio en el rio.
Hay mohanes también en el río, en forma de pescado.
Pescado grande de cuero son humanos también. Lo que es valentón son humanos.
Él no hace nada, él respeta. Él trata de torear. Él castiga. Él lo puede matar a uno como tiburón.
Por eso tiene que respetar ellos. Son humanos también.
Al lado de Brasil hay una ciudad muy grande, dicen. Si uno quiere ir donde ellos tiene que comer tabena.
Cocínalos cinco de la tarde. Deja en el sereno. A las cuatro de la mañana ya puede comer. Sentada en las playas allá viene dos o tres, según los que están. Dos hombres tres hombres, vienen dos chicas saludan:
“¿Qué hacen?”
“No. Aquí aburridos”
“¿Dónde quiere ir? ¡Camine con nosotros!”
No más es cerrar los ojos, y hay otra ciudad bajo el agua.
Dice:
“Una ciudad muy grande. Lo mismo que esta ciudad. Aviones, helicópteros, hay carros, de todo. Las mujeres son las que mantiene allá. Le da de comer, de todo. Lo malo es que ellos no comen pescado. Come de otras cosas que le dan de comer”
Si. Hay muchos dioses en el mar. Mucho dioses. No le gusta que se bañe una mujer de periodo.
Si existen ellos. Son bravos. Por eso así como pasó en Japón. Ese es el poder de ellos.
Es que un día fueron mis hija que está trabajando en salud fueron a bañarse a la cabecera de agua bonita.
A esta hora ellos se bañaron. Y de una vez vino ventarrón y creciente y “ssshhhuuuy” y se barrió todas las ollas. Y perdieron todo eso.
Una paisana estaba de mes. Por eso fue que atacó. Porque olía a feo para ellos.
Por eso es una ciudad para ellos. Lo que pasa es que no vemos.
En esa cordillera existen trabajos grandes. Entonces ellos no le gustan oler. Ellos son otros dioses.
Agua
Agua es con que vivimos nosotros. Eso es cosa de Dios también. El mismo Dios nos dejó eso para alimentarnos.
Sin agua nosotros los humanos no vivimos. Nos morimos.
Agua también tiene sus poderes. Tiene su significado. Agua es muy bueno. Sin agua no hay nada.
Este mundo terrenal. Nosotros tener miedo. Cuando este mundo se acabe también viene como castigo de Dios.
Viene como candela. Eso es cosa de Dios. Lo único que tenemos miedo es diluvio. Ahí no tenemos salvación.
Ya no creo que todavía no vamos a alcanzar a ver. De pronto nuestros nietos. Otros que siguen de otra dimensión. De otra generaciones.
Eso se acaba, la guerra es la que mata a uno. Eso sí mata a uno. Es el fin del mundo esa es la creencia de nosotros.
Hay algunos que son envidiosos otros mira uno mal.
Uno llega así como mi edad por ejemplo yo tengo setenta y un años. A ver hasta a donde llego.
Hay otro envidioso, dice: “Va tocar eliminar a este”.
Con los saberes de ellos, ellos lo acaban o le da venero.
Hay paisanos malos y algunos son buenos. No piensan igual que uno.
Yo no soy de esos. No tengo envidia con nadie. Quiero muchos los niños, los nietos todo lo que es acá son nietos ya.
La gente que van a reemplazar a nosotros. El día que me voy lejos ahí quedan nuestros nietos.