Las formaciones líticas expuestas en el Museo Geopaleontológico Pachamama Wasi en Torotoro tienen características que sugieren un origen kárstico y, en efecto, podrían estar relacionadas con corales fósiles o con procesos de disolución de caliza.
Torotoro fue, hace millones de años, parte de un mar somero en el período Paleozoico y Mesozoico. Las aguas poco profundas permitieron el desarrollo de arrecifes coralinos, los cuales, tras procesos de fosilización y litificación, dieron lugar a estas formaciones rocosas.
Evidencia:
Las estructuras porosas e irregulares que se observan en las imágenes son muy similares a corales fósiles, los cuales pertenecen a organismos marinos formadores de arrecifes.
En Torotoro, se han identificado numerosos fósiles marinos, como bivalvos, ammonites y corales, lo que respalda esta hipótesis.
Si bien las rocas tienen apariencia similar a corales, también podrían ser producto de un proceso kárstico, donde la acción prolongada del agua ha disuelto el carbonato de calcio (CaCO₃) presente en la roca caliza, creando formas irregulares y cavernas pequeñas.
La región de Torotoro está compuesta principalmente por calizas jurásicas y cretácicas. Estas rocas se disuelven con facilidad bajo la acción del agua ligeramente ácida, un proceso conocido como karstificación.
Características kársticas visibles:
Superficie porosa con agujeros y túneles formados por la disolución química de la caliza.
Colores que varían entre beige, gris y marrón, según la interacción con otros minerales y la presencia de óxidos.
Estas formaciones pueden haberse originado en dos etapas:
Primera etapa: Formación de corales en un mar somero durante el período Jurásico o Cretácico. Estos corales se fosilizaron y se litificaron con el tiempo.
Segunda etapa: Exposición de la roca coralina a la superficie debido a procesos tectónicos (como la formación de los Andes). La acción del agua, el viento y otros factores climáticos dieron lugar a la erosión secundaria, formando el aspecto actual.
La región de Torotoro es famosa por su riqueza en formaciones geológicas y paleontológicas. Entre los principales atractivos se encuentran:
Cuevas kársticas, como la Cueva de Umajalanta.
Fósiles marinos, evidencia de la existencia de mares antiguos.
Huellas de dinosaurios, que datan del Cretácico.
Erosión diferencial, que genera formas rocosas únicas.
El Museo Pachamama Wasi resalta esta riqueza y permite apreciar formaciones líticas únicas, como las que muestras en las imágenes.
Si las formaciones son corales fósiles, deben presentar:
Patrones radiales o hexagonales característicos de la estructura interna de los corales.
Rastros de esqueletos calcáreos formados por organismos marinos.
Fragmentos de otros fósiles marinos incrustados en la roca.
En cambio, si son formaciones kársticas secundarias, su origen se debe a:
Disolución química de la caliza por el flujo de agua.
Ausencia de estructuras biológicas claras (no hay patrones radiales).
Las formaciones expuestas en el Museo Pachamama Wasi podrían ser corales fósiles o resultado de procesos de erosión kárstica. En ambos casos, su origen está relacionado con la historia geológica de Torotoro, que incluye mares someros, tectónica activa y procesos de disolución de calizas.
Si puedes observar detalles más precisos en las rocas (como patrones biológicos), podría confirmarse el origen coralino. De no ser así, la erosión kárstica sigue siendo una explicación sólida.
Este resumen busca brindar una comprensión clara y concisa sobre la historia de Torotoro, el ecosistema presente en la región, ayudando a los visitantes del museo, a modo de introducción, a conectar con el fascinante pasado de nuestro planeta.
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