Cuando una persona decide empezar a correr, casi siempre hace la misma pregunta:
"¿Cuáles son los mejores tenis?"
La respuesta es muy sencilla; los mejores tenis son los que mejor se adaptan a tus pies, no los más caros ni los que usa tu corredor favorito. Desde el punto de vista de la ortopedia, elegir un tenis para correr es como escoger unos lentes. Aunque dos personas tengan la misma edad, no significa que necesiten la misma graduación. Con los tenis ocurre exactamente lo mismo.
1. Primero conoce tus pies
Todos los pies son diferentes. Existen tres formas muy comunes:
Pie egipcio: el dedo gordo es el más largo.
Pie griego: el segundo dedo es más largo.
Pie romano: los tres primeros dedos tienen un tamaño muy parecido.
Imagina que intentas meter una mano con dedos muy largos dentro de un guante pequeño. Tarde o temprano te va a molestar. Con los tenis sucede igual. Si la punta del zapato no tiene la forma adecuada para tu pie, pueden aparecer rozaduras, uñas lastimadas, callos o dolor.
2. No todos pisamos igual
Cada persona apoya el pie de manera distinta cuando camina o corre.
Existen tres tipos principales de pisada:
Neutra: el peso se distribuye de manera equilibrada.
Pronadora: el pie gira ligeramente hacia adentro.
Supinadora: el pie carga más hacia la parte externa.
Piensa en las llantas de un automóvil. Si una llanta se desgasta solamente por un lado, significa que algo no está funcionando correctamente. Con los pies ocurre algo parecido. Conocer tu tipo de pisada ayuda a elegir un tenis que ofrezca el soporte adecuado.
3. ¿Dónde vas a correr?
No es lo mismo correr en:
Pavimento.
Banqueta.
Terracería.
Senderos de montaña.
Pista de atletismo.
Cada superficie transmite impactos diferentes.
Es como usar zapatos de fútbol para jugar básquetbol. Probablemente puedas hacerlo, pero no fueron diseñados para esa actividad.
4. No todas las marcas funcionan para todos
Muchas personas compran un tenis porque un amigo lo recomienda o porque un atleta profesional lo utiliza.
Pero recuerda: Lo que le funciona a alguien más, no necesariamente funcionará para ti. Cada marca tiene una filosofía diferente. Algunas fabrican tenis más suaves, otras más firmes, algunas son más amplias y otras más estrechas.
Por eso no existe una marca perfecta. Existe el tenis adecuado para cada persona.
5. Caminar, trotar y correr no son lo mismo
Muchas personas creen que todo es correr, pero existen diferencias.
Caminar: siempre hay un pie en contacto con el suelo.
Trotar: es un movimiento más relajado y a menor velocidad.
Correr: requiere mayor velocidad, fuerza y genera un impacto mucho mayor sobre las articulaciones.
Una forma sencilla de saber dónde te encuentras es medir cuánto tiempo tardas en recorrer un kilómetro.
Mientras más rápido corres, mayores son las exigencias para tus músculos, tendones, huesos y también para tus tenis.
6. ¿Necesitas tenis con placa de fibra de carbono?
La respuesta es: no todas las personas los necesitan. Los tenis con placa de fibra de carbono fueron diseñados para corredores que buscan mejorar sus tiempos en competencias. La placa funciona como un resorte: ayuda a impulsar cada paso, mejora la eficiencia de la carrera y puede disminuir parte del impacto.
Sin embargo, también tienen desventajas. Generalmente son más altos, más rígidos, requieren una buena técnica para correr y no ofrecen beneficios importantes para quien apenas empieza o trota de forma recreativa. Para muchas personas incluso pueden resultar incómodos o aumentar el riesgo de molestias si no tienen la fuerza y la técnica necesarias.
En conclusión
Antes de comprar unos tenis para correr, pregúntate:
¿Cómo es la forma de mis pies?
¿Qué tipo de pisada tengo?
¿Dónde voy a entrenar?
¿Voy a caminar, trotar o correr?
¿Cuál es realmente mi nivel como corredor?
Elegir el tenis correcto no solo puede ayudarte a correr más cómodo. También puede disminuir el riesgo de lesiones y hacer que disfrutes mucho más cada entrenamiento.
Recuerda: el mejor tenis no es el más caro, sino el que mejor se adapta a ti.