Arrancamos en lo profundo del hielo, las minas del rey salmón, dominadas por su actual regente Cabeza de Bacalao. Desde su palacio de hielo podemos escuchar la leve melodía de “All Mine” de Portishead cantada por un coro de anguilas electrónicas.
Mientras tanto en la puerta del cielo Kraftwerk pasa revista a los bocadillos al ritmo de “Computer love” y medita a cuál de ellos le dará más tarde su primera unción.
Por su lado La madre superiora pone en loop en sus audífonos todo el día “La femme d´argent” de AIR por eso siempre está como en otra.
A Heinzler le gusta escuchar “Just can´t get enough” de Depeche Mode mientras mira la extensión de su reino desde su balcón.
Perejil pues, te invita a que te sientes a su lado, compartir unas hojitas medicinales y escuchar juntos “El surgimiento del niño antorcha” de Kanaku y el tigre.
En las mañanas podemos escuchar la canción del Tayta Charqui, quien canta bastante entonado “Inti sol” de Manuel Silva.
Cuando Panka entra a cualquier chingana de pronto parece sonar “Demolición” y más tardecito con unas cuantas hielo-colas encima lo vemos poniendo “Yo pienso en ti” ambas de sus yuntas los de Leusemia.
La señora cebolla, cuando todos se van del local, y se pone a limpiar le gusta poner algún vals criollo cortavenas que la acompañe como “Cuando llora mi guitarra” en la versión de los Morochucos, pero eso sí, también le entra a la salsa para ponerse sabrosona pero nunca le pongas “Mi media mitad” de Rey Ruiz porque se nos bajonea la pobre.
Para empilarse al recorrer los pasillos levantando ollucos Red Bully pone “Seek & Destroy” de Metalica.
Junto a la entrada de las manos divinas podemos escuchar las notas de “Gloria, Gloria, Aleluya” en la versión semi vernacular de los Llayras.
Después de que Mirasol recibe la última gota voltea y le dedica “Mal amor” a Heinzler y se entrega finalmente a la búsqueda de su panka panki mientras tararea y se contonea al ritmo de “No sé” ambas del grupo Explosión de Iquitos para el que soñaba ser bailarina cuando era solo un brotecito.
Cuando bajamos a las profundidades del cajón de verduras encontramos a la tribu de los ollucos entonando a todo pulmón “La nueva invasión ya llegó” y desde ahí salimos embalados tras Olluquito decidido a tumbar la puerta del cielo de una patada poniendo a todo volumen para que lo escuche freón entero, “Niño bomba” de Cuchillazo.
El sonido de cacerolas, cuchillos y sartenes se confunde con el ritmazo de “A llorar a otra parte” del Grupo 5 cuando nos reciben las manos divinas.
Ya para cerrar nos perdemos en la melodía de “En primavera” por Lucho Quequezana que parece irradiar como un aura alrededor de nuestro querido Olluquito.