Llegar hasta aquí no es poca cosa
Significa que has decidido mirar el agua con nuevos ojos. Que ya no la ves solo comaao algo transparente que sale del grifo, del pozo o del río… sino como lo que realmente es: una fuente de vida que necesita ser entendida, cuidada y defendida.
A lo largo de este curso aprendiste que el agua puede parecer limpia, pero estar contaminada. Descubriste qué parámetros nos ayudan a evaluar su calidad, cómo se comportan, y por qué algunos peligros no se ven a simple vista. Conociste las enfermedades que puede provocar, pero también las soluciones que están en nuestras manos: hervir, filtrar, proteger, organizarse.
Ahora sabes que el agua segura no es un privilegio, es un derecho.
Y como todo derecho, se ejerce… pero también se protege.
Quizá no seas un científico o un ingeniero. No hace falta.
Con lo que aprendiste aquí, ya puedes ser un guardián del agua en tu casa, en tu comunidad, en tu escuela o en tu trabajo. Puedes alertar cuando algo no está bien, puedes ayudar a otros a entender lo que tú ya comprendiste.
Porque el conocimiento, cuando se comparte, se vuelve acción.
Y la acción colectiva puede cambiar realidades.
Así que gracias.
Gracias por llegar hasta aquí, por tomarte el tiempo de aprender, por comprometerte con algo tan esencial como el agua que bebemos.
Y recuerda:
Cuando cuidamos el agua, estamos cuidando la vida. Y eso empieza contigo.