La paridad política de género implica más que la representación equilibrada entre mujeres y hombres en los espacios de poder. Este principio busca garantizar una participación sustantiva e igualitaria en la toma de decisiones públicas y políticas, de modo que mujeres y hombres cuenten con las mismas oportunidades y responsabilidades en el ejercicio del poder público.
La paridad política representa también un avance hacia una sociedad basada en la igualdad de género, la no discriminación y la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.
En México, el principio de paridad se incorporó al marco constitucional en 2014 mediante la reforma al artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, estableciendo la obligación de garantizar la paridad entre mujeres y hombres en las candidaturas a cargos de elección popular.
Este principio fortalece la democracia al promover una representación política más equilibrada y garantizar la participación de las mujeres en los procesos electorales y en la toma de decisiones públicas.