Vórtice, por Oliver Negro
la desesperanza es una compañera
de cordón de vereda
quiero huir pero
el vórtice oscuro me persigue con
su extraña comodidad
lloro pastillas naranjas llenas
de una felicidad de plástico
rozo en sueños la idea
de una sanación milagrosa
que me atormenta como un monstruo
debajo de la cama
y que se lleva uno a uno
mis juguetes
dejándome desprotegido
y sólo
en un mundo lleno de
espejos rotos donde no
entiendo cómo no salir
lastimado.