La mujer salió de Támesis (su lugar natal), de Medellín, de Antioquia en la época de Pablo Escobar y luego de recorrer el país de palmo a palmo, decidió instalarse a 70 km en la vía que conduce a Montería, es decir, en San Antero, Es lugar hecho con la piel (así se podría calificar), a lo largo de los 40 mts2 se dirigen todas esas figuras que le dan el concepto de museo, dedicado a un material que nace en las tierras campesinas de Colombia.Doña Julieta es una persona que tiene claro una cosa “los campesinos merecen una mejor vida”,ella les entregaba la semilla de calabazo al campesino, él lo cultivaba, el se lo entregaba y ella le pagaba, les daba comida, (lo que ella tuviera). Entonces, con el cultivo en producción, con el talento y el arte en las manos, doña Julieta empezó a fascinarse por las formas del calabazo y el totumo, Se pensaría que a ella lo que le apasiona es eso, las artesanías, pero no es así. Existe un detalle que la motiva para que haya creado todo un mundo de figuras ‘calabazadas’ y ‘totumizadas’ y se reduce a la más simple de las expresiones “A mí lo que más me gusta es estar ocupada” y gracias a esa práctica de siempre estar haciendo algo, de meterle un poco de música clásica y de sacar a relucir esa pericia paisa que los diferencia de otras formas de hacer plata, esta mujer ha forjado un imperio de calabazos que se extiende por más de 100 mts2, 60 de ellos cultivando el insumo que le da de comer a más de 17 personas que trabajan para ella y que, por supuesto, “siempre hay que reconocerles el trabajo”, porque si hay algo que no le gusta a doña Julieta es que “sean injustos con el campesino” y por eso, a las personas que le laboran, les paga cumplidamente su día y les da de comer, Luego de este breve resumen concluyo también que la vida de esta mujer puede ser definida por un verso de Whitman “No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber”, y doña Julieta lo tiene claro.