DANZA DE LOS CONCHEROS
Existen tres grupos de Danza Azteca en Zapotitlán, a un que todos se formaron de un tronco común. El grupo originario se formó desde 1901 a iniciativa del señor Juan Jiménez Castañeda, según recuerda su hijo, actual capitán del grupo que se reclama heredero del primero. Esta danza, como menciona Bonfil (1971) es “… de la gran Tenochtitlán, a la que se le llama comúnmente concheros…” 26 por la guerra de carapacho (concha) de armadillo con la que se acompañan para bailar. Estos grupos, reconocen como obligación ritual la de asistir a los grandes santuarios por lo menos cuatro veces al año.
Visitan lugares como los Remedios, Guanajuato, Torreón, Aguascalientes, San Miguel de Allende, Querétaro, Morelia, Michoacán, Acámbaro, Iztlahuaca, San Bartolo del Llano y otros pueblos del Estado de México; éstas visitas son invitaciones por parte de alguna otra danza azteca que de igual forma bailan con ellos como invitados durante los tres periodos en los que bailan en Zapotitlán. Es decir, al igual que en el caso de los Santiagueros, la danza azteca forma una organización nacional donde la correspondencia en las presentaciones unifica a los distintos grupos. Hasta donde se ha podido observar, al momento de sumar esfuerzos entre distintas mesas, se congrega una gran cantidad de gente que se presenta a corresponder por visitas reciprocas; en Zapotitlán se concentran hasta 200 danzantes unificados.
Es interesante ver, por otro lado, que los distintos grupos de danzantes a nivel nacional, adquieren todo un sentido de pertenencia hacia sus formas de representación; la danza es un intento de conciliar las practicas prehispánicas con el evangelio “…la escénica es venerar antes que nada, se forman los cuatro vientos, los cuatro dioses que eran antes, Hutzilopochtli, Quetzalcoatl, Tláloc y otro… ahora se hace en honor a San Juan Bautista, al oriente que es el primer evangelio, el segundo es San Mateo al poniente, el tercero es San Lucas al Norte y al sur San Marcos, son los cuatro evangelios que traemos del señor. El sahumador se prendía a los dioses aztecas, hoy se prende a los dioses actuales, creemos en la religión cristiana pero seguimos con la cultura azteca que es una de las bases principales…”27 Esta interpretación les da una especie de marco conceptual que los agrupa; les Proporciona el fundamento teórico hacia el que se agregan relacionando su vida entera con el ritual. Los integrantes acuden periódicamente a su cuartel, ensayan y preparan sus constantes salidas a distintas partes del país. Todo bajo su propia manutención.
El siguiente pasaje, tomado de una exposición cultural en Zapotitlán, es igualmente significativo, de la visión conciliatoria de las dos vertientes culturales: “…Sigan su bandera y también su pabellón, que esta es la conquista de de la santa Religión. El rey Cuauhtémoc salió por el peñón, salió a darle encuentro a Cristóbal Colon. Los indios aztecas todos en reunión fueron bautizados por la Santa Religión, los indios chichimecas todos en reunión. Los reyes católicos todos en reunión, fueron bautizados por la Santa Religión. La reina malinche tomó su bastón, también fue bautizada por la Santa Religión, las conchas de armadillo todas en reunión, fueron de conquista por la Santa Religión. La Virgen Maria dio su aparición, fue de la conquista de la Santa religión. Lloran los Aztecas lloran a sus pies, lloran su desgracia al pillo Hernán28 Cortes…”
En Zapotitlán, la danza azteca realiza cuatro presentaciones en distintos periodos. El primero es el 4 de febrero que corresponde a la fiesta del Glorioso Señor de La Misericordia, un día antes, el grupo realiza una ceremonia del encendido del fuego nuevo, una ceremonia que dejo de realizarse por un periodo de treinta años y que vuelve a surgir con el apoyo del actual capitán General Agustín Jiménez. Esta ceremonia se lleva a cabo con una caminata que inicia en las orillas de San Lorenzo Tezonco hacia el lago de los Reyes Azteca, de ahí regresan a la plaza de Zapotitlán y que culmina con el encendido del fuego nuevo con la presencia de autoridades de la Alcaldía de Tláhuac y de la Parroquia. Los grupos que para diferenciarse se denominan Danza Azteca de la Virgen de Guadalupe, son los que participan en la caminata y llevan en la mano una antorcha encendida que se van relevando. Al otro día, el grupo se vuelve a reunir en la plaza de Zapotitlán a las 10 de la mañana, hora en que inician su baile y terminan a las ocho de la noche, tiempo en que la gente esta reunida para admirar el espectáculo de luces por la noche.
El segundo periodo de esta danza es en la fiesta de Santiago y Santa Ana. El día principal se dan cita a las once de la mañana en la plaza central o en el atrio de la iglesia y danzan en semicírculo o en media luna, tratando de acercarse a la forma como bailaban los Aztecas, en circulo. Son bailes denominados como la paloma, el baile guerrero, el del sol, de fuego, son danzas que dedican principalmente a dios. Junto a este grupo de danza, también se dan cita los otros dos grupos, el Toshiba y el Cuauhtémoc, y otros más que llegan de manera independiente. La solidaridad que crean todos juntos en la fiesta a los Santos Patrones, sumerge al ambiente en un estado de expectante excitación; el batir los tambores, la propia danza y las plumas y cascabeles hacen del caos uno de los momentos más emotivos del festejo.
El tercer periodo es el 11 de Diciembre. Durante la noche se reúnen el grupo para bailarle a la Virgen de Guadalupe, una imagen que tienen dentro de su cuartel como protectora del grupo; el baile dura de las 10 de la noche hasta las 12 hora en que llega el mariachi después de haber hecho su recorrido por las lumbradas de esa noche.
El grupo local tiene que realizar sus propios gastos de visita y cubrir el hospedaje y comida a todos los que llegan como invitados para bailar dentro de su grupo; también corre por cuenta de ellos comprar la tela para sus trajes, traje que durante la primera década era hecho de gamuza. Las plumas de faisán tienen que ser renovadas casi cada año, ya que el trabajo es arduo y llegan a llenarse de gusano. En cuanto a la música, el acompañamiento está formado por instrumentos como el tambor, la sonaja de lámina y la guitarra de armadillo y sobre todo, los cascabeles que los danzantes llevan en tobillos y muñecas y que sirven de acompañamiento musical.