En nuestra mesa hay sitio para todos pero para una adecuada convivencia estableceremos unas normas de uso de la sala y de los materiales .
Después de dos años llevando a cabo este proyecto, no ha sido necesario modificar ni crear normas nuevas, teniendo siempre lugar un clima muy agradable, de manera que las normas permanecerán siendo las mismas hasta que surja la necesidad de modificarlas.
Se las hemos recordado a los voluntarios de los ludorecreos a principio de curso, en la formación, y nunca hemos tenido que tomar ninguna medida desagradable.
¡Y volvemos un año más!
Este es el tercer año de nuestro proyecto y sólo tengo palabras de agradecimiento, tanto para mis compañer@s y mi equipo directivo, como para el alumnado que lo disfruta día a día.
Las normas que se establecieron para el primer año siguen siendo las mismas. Se les recuerda a los voluntari@s a principio de curso pero ya están acostumbrados de un año para otro que prácticamente no son necesarias. Las tienen interiorizadas y nunca hemos tenido ningún tipo de problema. El carácter lúdico y voluntario hace que los ludorecreos funcionen con total normalidad y cumplan con su objetivo que no es otro que aprender jugando.
¿Se os ocurre algo mejor?