Entendemos a la materia como un recorte y un enfoque didáctico sobre la disciplina general de la morfología, que trabaja, no sobre simulacros de piezas o situaciones reales, sino en el marco de un “laboratorio de formas”, entendido como escenario para la conjetura y la investigación. Creemos que desencadenar procesos de ideación y construcción de lenguajes gráficos es una tarea constante y que necesita su propio espacio y su propia lógica de trabajo. De ahí la idea de laboratorio, donde bajo ciertas condiciones se investiga a la forma poniéndola en acción, entendiendo cómo se la piensa y sobre todo, cómo se la produce. En este sentido, se pretende embeber la teoría en la praxis, convirtiendo así a las ejercitaciones en procesos proyectuales analíticos, en los que el tema no es una demanda externa sino la naturaleza misma de las condiciones, objetivos, materiales y conceptos que los definen. El trabajo en taller es prioritario en nuestra propuesta pedagógica.
Es en el encuentro concreto y el conocimiento de la materialidad física y simbólica de la forma donde se generan las ideas visuales, y no en una instancia meramente verbal o conceptual que intente predefinir aquello que no conoce. Ambos niveles de la material recorren distintas instancias de destrezas materiales y habilidades conceptuales, desarrollos sintácticos y proyectos con demanda semántica. Los contenidos que se desarrollan allí abarcan desde la noción de grafía, como rasgo mínimo de la existencia gráfica, al trabajo profundo con la imagen; desde las investigación en el mundo de la esquemática a intervenciones e instalaciones semióticas en espacios abiertos, tomándose contacto, en diversos momentos de las cursadas, con las nociones de edición, montaje y dispositivo. Toda ejercitación es una búsqueda, un objeto conjetural, un planear lo que aun no se sabe, predecir lo que no se ha visto todavía. Hacernos esas preguntas extrañas es lo que permite estas respuestas.