Para la codificación de morbilidad, Panamá aplica las normas internacionales de la CIE-10 que establecen que el diagnóstico principal debe ser la condición que motivó la atención médica, siempre que esté confirmado y documentado. La selección de este diagnóstico se rige por reglas como: elegir la enfermedad más responsable del consumo de recursos, evitar diagnósticos temporales (como “descartar”) y no seleccionar signos o síntomas si existe un diagnóstico definitivo. Estas reglas buscan uniformar la interpretación de la historia clínica.
Además, para los diagnósticos secundarios, se aplican reglas que determinan cuáles condiciones adicionales deben codificarse. Solo se registran los diagnósticos que influyen en la atención, el tratamiento o la evolución del paciente. No deben codificarse condiciones irrelevantes, antiguas o no activas. También se aplican reglas sobre el uso de códigos combinados, códigos múltiples, infecciones clasificadas en dos partes y secuelas. Aplicar estas normas garantiza consistencia y evita errores frecuentes como la duplicación o la selección de diagnósticos no pertinentes.